miércoles, 27 de abril de 2016

LA VID Y LOS SARMIENTOS Juan 15,1-8.



Jesús dijo a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador.
El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía.
Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié.
Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer.
Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde.
Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán.
La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.»(Palabra del Señor)


En Argentina, hoy meditaremos la cita de San mateo 9,35-38.
…La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha… celebrando a San Toribio de Mogrovejo.

La cita de Juan, que precede , es la continuación de estos días, sus últimas palabras antes de la pasión, una especie de confesión de Jesús, de oración delante del padre, de entrega de herencia a sus muchachos, con quienes compartía aquella última cena.

Y habla de la vid y los sarmientos. De la cepa y de las ramas. Misterioso río de vida que corre por el tronco para alimentar ramas, y hojas. Misterioso río de sabor, color, textura  que corre por una cepa y hace que surjan uvas blancas o negras, exquisitas, distintas según el caso.
Pero hay un río de vida que corre. Sin ese río, las hojas mueren, las ramas se secan, y por supuesto nunca darán frutos.

Entonces en nuestra vida de cristianos, se trata de
permanecer, de sostenerse por ese río de vida, de alimentarse. Por supuesto que los frutos que produciremos son consecuencia de esa cepa, o sea somos frutos  de la cepa de Jesús. Eso nos da distinción, porque haremos lo mismo que hace Jesús.
Permanecer en Cristo es tener una vida de intimidad con Él, cobrar conciencia de que Él vive en nosotros y nosotros en Él, que sin Él NO PODEMOS HACER NADA.

Hoy vivimos la época del celular, del móvil de la tablet, del iphone,  y parece que no podemos vivir ya sin ellos. También en esta época, en este tiempo debemos tomar conciencia que sin Jesús no podemos hacer nada, es el que nunca nos puede falta. Que es el verdadero sostén y la mejor comunicación con el mundo, que cuando estamos sin Él, el mundo parece venirse abajo.

Jesús es nuestra fuerza, nuestra creatividad, nuestra sabiduría, nuestro poder. En el todo es posible. Por la acción del Espíritu Santo, circula en nosotros la corriente vital del amor, nos hace iguales a Él, damos sus mismos frutos.

Hace un tiempo Emmanuel, cantante mexicano, nos brindó una canción que , seguramente la compuso para alguien especial, pero que nos ayuda a rezar pidiendo a Jesús que nos ayude a permanecer en él, pues si más aprendemos de él, más parecido seremos y mejores frutos daremos. Cuando la leamos , o cantemos, pensemos en Jesús, nuestro amigo, nuestra cepa.

Enséñame, enséñame 
a ser feliz como lo eres tú 
a dar amor como me lo das tu 
a perdonar como perdonas tu 
sin recordar el daño nunca más 
nunca mas 

enséñame, enséñame 
a consolar como consuelas tu 
a confiar como confías tu 
a repartir sonrisas como tu 
sin esperar a cambio 
nada mas, nada mas 

tengo mucho que aprender de ti amor (Jesús)
tengo mucho que aprender de ti amor (Jesús)
tu dulzura y fortaleza 
tu manera de entregarte 
tu tesón por conquistarme cada día
 
tengo mucho que aprender de ti amor 
tengo mucho que aprender de ti amor 
como olvidas los enfados 
como cumples las promesas 
como guías nuestros pasos cada día 

enséñame, enséñame 
a no mentir como no mientes tu 
a no envidiar como no envidias tu 
a ahogar la penas como lo haces tú 
a compartir la dicha como tu como tu 



Buen Jornada para todos. Somos sarmientos de la cepa maravillosa: Jesús
Publicar un comentario en la entrada