lunes, 18 de abril de 2016

LLAMA A CADA UNA POR SU NOMBRE Juan 10,1-10.


Jesús dijo a los fariseos: "Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino por otro lado, es un ladrón y un asaltante.
El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas.
El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. El llama a cada una por su nombre y las hace salir.
Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz.
Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz".
Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir.
Entonces Jesús prosiguió: "Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas.
Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado.
Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento.
El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia." (Palabra del Señor)



Hace un tiempo, frente a un terreno baldío donde construimos un salón de uso múltiple, había una Escuela del Estado. De pronto vi un grupo de jóvenes que se acercaban por afuera a una de las ventanas del establecimiento y entregaban algo a los alumnos por una rendija que dejaban las celosías de la ventana. Después me enteré que era droga y que aquellos jóvenes eran pequeños dealers  que vendían así su producto para tener gratis la suya o para entrar de a poco en el negocio atroz de la venta.



¿Cuántos “pastores” hay que entran por la ventana, por lo oscuro, por lo escondido a apropiarse de las ovejas? ¡Cuántos que han entrado por la ventana de las casas y se han apoderado de las familias: alcohol, noche, vicios, juego, droga! ¡Cuántos que han entrado y han hecho tambalear los valores firmes del amor: la infidelidad, el aborto, el divorcio, la violencia física y psicológica! ¡Cuántos pastores inmorales o amorales, inescrupulosos, sagaces ,maliciosos han entrado por el costado del corral y se han llevado a nuestros jóvenes, mostrándoles una vida sin esperanza que termina en suicidio, una vida sin ideales, que los hace vivir el día a día sin más que eso, que los han metido en el mundo de la lacra humana que es la drogadicción. “les regalaban pastillas triangulares, rojas” decían algunos testigos de la fiesta electrónica terminada tan trágicamente estos días.


Confrontando con ellos está Jesús. Él va por la puerta, no es invasivo ni somete a las ovejas por medio de la fuerza, del miedo, o del dominio religioso. Es la puerta, es claro, es Verdad, es luz.


Las ovejas escuchan su voz. Él llama a cada una por su nombre y las hace salir.
Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz.



Leo y releo esta frase, y siento el amor personal de Jesús. Para Él, no somos un montón de gente anónima. Tenemos un nombre y nos llama por nuestro nombre. No somos destinatarios de una locación comercial, somos personas con nombre, apellido, historia, sueños, ilusiones, esperanzas y Él nos conoce y nos llama por cómo somos y porque nos ama. Entonces nos queda preguntarnos: ¿vamos tras Él porque escuchamos su voz en medio de tantas “voces” que agitan nuestra conciencia? Ojalá que sí. Leer y meditar  la Palabra todos los días nos ayuda a ir tras Él. Las cargas se acomodan en el camino dice un refrán y es cierto. Cuestión de dejarnos guiar por su palabra.


Buena jornada para todos.
Publicar un comentario