miércoles, 20 de abril de 2016

YO SOY LA LUZ Juan 12,44-50.


Jesús exclamó: "El que cree en mí, en realidad no cree en mí, sino en aquel que me envió.
Y el que me ve, ve al que me envió.
Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas.
Al que escucha mis palabras y no las cumple, yo no lo juzgo, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo.
El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he anunciado es la que lo juzgará en el último día.
Porque yo no hablé por mí mismo: el Padre que me ha enviado me ordenó lo que debía decir y anunciar;
y yo sé que su mandato es Vida eterna. Las palabras que digo, las digo como el Padre me lo ordenó". (Palabra del Señor)


A la luz de la Palabra y viendo lo que pasa en nuestro mundo, el de todos , y quizás también en el de algunos, es bueno recordar aquella historia:

Ocurrió en Alemania al inicio del siglo 20. Durante una conferencia con varios universitarios, un profesor de la Universidad de Berlín, propuso un desafío a sus alumnos con la siguiente pregunta:
 -¿Creó Dios todo lo que existe? 
Un alumno respondió valientemente: -Sí, Él creó todo lo que existe…
 Preguntó nuevamente el maestro: -¿Dios realmente creó todo lo que existe? -Sí señor, respondió el joven.

El profesor, dijo: -Si Dios creó todo lo que existe, ¡entonces Dios hizo el mal, ya que el mal existe! Y si decimos que nuestras obras son un reflejo de nosotros mismos, entonces Dios es malo, porque el creo el mal.

El joven se calló frente a la respuesta del maestro, que se regocijaba de haber probado, una vez más, que la fe era un mito.

Otro estudiante levantó la mano y dijo: -¿Puedo hacerle una pregunta, profesor?  
-Claro que sí, fue la respuesta del profesor. El joven se puso en pie y preguntó: -Profesor, ¿el frío existe?
-¿Pero que pregunta es esa?… Lógico que existe, ¿o acaso nunca sentiste frío?
El muchacho respondió: -En realidad, señor, el frío no existe. Según las leyes de la Física, lo que consideramos frío, en verdad es la ausencia de calor. Todo cuerpo u objeto es factible de estudio cuando posee o transmite energía; el calor es lo que hace que este cuerpo tenga o transmita energía.
El cero absoluto es la ausencia total de calor; todos los cuerpos quedan inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Nosotros creamos esa definición para describir de qué manera nos sentimos cuando no tenemos calor.
-Y, ¿existe la oscuridad? Continuó el estudiante.

El profesor dijo: -Por supuesto que existe.
El estudiante respondió: -La oscuridad tampoco existe. La oscuridad, en realidad, es la ausencia de luz.
“La luz la podemos estudiar, pero la oscuridad, no”
 A través del prisma de Nichols, se puede descomponer la luz blanca en sus varios colores, con sus diferentes longitudes de ondas, pero eso es imposible con la oscuridad.

-¿Cómo podemos saber cuán oscuro está un espacio determinado?
-Solo con base a la cantidad de luz presente en ese espacio. Porque la oscuridad es una definición utilizada por el hombre para describir qué ocurre cuando hay ausencia de luz.
 
Finalmente, el joven pregunto nuevamente al profesor: -Señor ¿El mal existe?

El profesor respondió: -Por supuesto, como afirmé al inicio, vemos robos, crímenes, violencia en todo el mundo. Esas cosas son del mal.
 
El estudiante, dijo: -“No Señor, el mal no existe o por lo menos no existe por sí mismo. El mal es simplemente la ausencia del bien…
De conformidad con los anteriores casos, el mal es una definición que el hombre inventó para describir la ausencia de Dios”

Dios no creó el mal. El mal es el resultado de la ausencia de Dios en el corazón de los seres humanos.

Es igual a lo que ocurre con el frío cuando no hay calor, o con la obscuridad cuando no hay luz.

El joven fue aplaudido de pie por los demás alumnos y el maestro, moviendo la cabeza, permaneció en silencio.
 El director de la Universidad, se dirigió al joven estudiante y le preguntó:
-¿Cuál es tu nombre?
-Me llamo, ALBERT EINSTEIN



Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas,  Dice Jesús.

Todo en un primer momento era luz en el alma, en la relación del hombre-Dios, hasta que la luz misma comenzó a taparse por la actitud del hombre, por el mal, por el poderoso príncipe de las tinieblas. Y nos encuentra así hoy con muchos de nuestros ambientes sin luz, en la oscuridad donde tanteamos seguridades que no encontramos. Y parece que las tinieblas, ganan.
Cuando vemos niños sin hogar, jóvenes destruidos por la falta de ilusiones y por culpa de droga o alcohol, o consumo de sustancias que le destruyen desde dentro, cuando vemos familias rotas, ambientes de trabajo de mucha tensión, poca amistad, muy presionados y competitivos, cuando vemos que gana el interés sobre el amor, sobre la paz, sobre los valores, cuando la enfermedad no ha sido vencida como fue vencida la distancia a la luna por falta de medios económicos para conseguir la cura, cuando el mal, metido en fiestas ,  como monstruo de siete cabezas, que se cae una pero siguen y se multiplican, entonces parece que las tinieblas son más fuertes que la luz… pero es que la luz se tapa, y peor, cuando nosotros que somos luz como cristianos, nos encerramos, nos volvemos indiferentes ante el dolor de los demás, nos deja de importar lo que pase fuera de nuestra perspectiva…

Hoy es necesario HACER BRILLAR LA LUZ DE CRISTO, de cualquier manera con astucia, compartiendo Palabra de Dios, dando mensajes de esperanza, hablando de las bondades de la vida, mostrando valores , siendo auténticos, VIVIENDO DEL LADO DE LA LUZ, siendo, lo que somos: SERES DE LUZ en medio del mundo. Hoy no está físicamente Jesús: estamos nosotros y por nosotros el mismo Jesús. No nos dejemos ganar.


Buena jornada para todos.
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