sábado, 21 de mayo de 2016

COMO NIÑOS Marcos 10,13-16.



Le trajeron entonces a unos niños para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron.
Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: "Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos.
Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él".
Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos. (Palabra del Señor)


La niñez, esa etapa añorada.
Éramos dependientes en todo aunque independientes de pensamiento, todo era don, todo era regalo. Cuando nos aburríamos inventábamos juegos con una fantasía increíble.
El cordón de la vereda era una pista de fórmula uno, cualquier espacio, un arco de futbol y la fantasía nos hacía estar en la cancha de nuestro club preferido, aunque estuviésemos en el living de casa. Para las chicas, las muñecas eran los hijos futuros que la imaginación los hacía actuales. Había creatividad, había felicidad. Las caricias nos llegaban plenas, sin intereses, pues entre otras cosas lo único que podíamos devolver era una sonrisa. Levantábamos los brazos y siempre habría alguien dispuesto a elevarnos mucho más arriba que nuestra altura, volábamos en brazos de, papá o del tío.

Hoy, aunque parece increíble, aconsejan a los padres que dejen a sus hijos que se aburran …para que renazca en ellos la creatividad, pero que a la vez, en ese momento estén lejos de celulares, o tabletas, para que no se queden ahí.

Y algo pasó. Crecimos, queríamos crecer, queríamos ser mayores, jóvenes, dejar esa edad de inocencia, y los derechos crecieron y con ellos, las obligaciones.

Así lo dice Roque Narvaja…

Era la primavera del verso pálido 
de mis años de promesas y desengaños, 
cuando comprendí que había llegado 
el momento de alejarme de mi pasado. 
Un domingo de abril tomé coraje 
y me marché dejando mi mejor traje, 
a verme con la vida cara a cara, 
a conocer el mundo de madrugada. 

Yo quería ser mayor, 
quería ser mayor . 
Yo quería ser un hombre habilitado 
yo quería ser mayor 
y no ser un niño malhumorado 
yo quería ser mayor. 

La gente me ha enseñado a ser discreto, 
sereno, complaciente, equilibrado... 
A cambio de mis sueños me han dejado 
un sitio para el vicio y el pecado. 

Yo quería ser mayor, quería ser mayor . 
Yo quería ser un hombre habilitado 
yo quería ser mayor y no ser un niño malhumorado 


Yo quería ser mayor. Ya no quiero ser mayor 
no quiero ser mayor No quiero ser un hombre domesticado. 

Ya no quiero ser mayor No quiero ser mayor Prefiero ser un niño enamorado



Hoy el Maestro nos dice que el reino de los cielos es para quienes se hacen como niños. Quizás haya muchos que no quieran recordar su infancia, a veces dolorosa y trágica, arrancada de cuajo por desgraciados seres que dejaron heridas profundas. O porque la vida misma golpeó por pobreza, falta de educación, falta de posibilidades, inculpablemente pobres… pero es necesario pensar en ese estado de “sanitud” que es la infancia,
que no pide,
que es dependiente,
 que recibe todo como don,
que tiene tiempo,
que se alegra con poco,
que no se queja de lo que no tiene,
que vive con esperanza,
que dedica mucho tiempo a jugar y divertirse,
que sueña,
 que vive potenciando ese sueño,
 que ama,
que nunca discrimina,
 que tiene el corazón sin dobleces,
que confía (aunque a veces le salga mal),
que cree (aunque a veces algunos se aprovechan de esa creencia),
que está tan cerca de Dios, que con las manos juntas nos invita a los adultos  a rezar y ser más buenos.


Buena jornada para todos.   
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