martes, 24 de mayo de 2016

EL CIENTO POR UNO Marcos 10,28-31.


Pedro le dijo a Jesús: "Tú sabes que nosotros lo

hemos dejado todo y te hemos seguido".
Jesús respondió: "Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y, campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.
Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros". (Palabra del Señor)


Ayer, Jesús quedaba en cierta manera triste por la tristeza de aquel muchacho al que le pedía dejar todo para seguirle y no podía pues “poseía muchos bienes”. Estaba aferrado a ellos, muy aferrado a sus seguridades.

Pedro le dice, que ellos han dejado todo. Una afirmación, algo que Jesús ya sabía. Aquello de Pedro, parece un paso de factura:
Lo hemos dejado todo por seguirte ¡eh!, no somos como aquel joven rico. Nosotros si lo hemos dejado todo, él sigue rico, cómodo, sin necesidades, y nosotros aquí, pobres por seguirte, nosotros aquí sin amigos por seguirte, sin “noche” por seguirte, sin tiempo para divertirnos, por seguirte, sin “vida” (así decimos) por seguirte, en cambio los que no te siguen , ahí están dándose la gran vida.


¿Qué sentido doy a mis renuncias? ¿Siento que cambié por algo mucho mejor? ¿Estoy por obligación en estas cosas? ¿Tengo otros intereses, como conquistar a alguien, estando en estas cosas? ¿es un trueque el que hago con Dios: te doy para que me des, me porto bien para que no me castigues, te entrego mi vida a cambio de premios, te doy uno para que me devuelvas cien, doy limosna para que me vuelva en regalos?

Sea  cual sea la actitud de Pedro, nos sirvió para escuchar las grandiosas palabras de Jesús prometiendo mucho más que lo que se deja, en bendiciones, en amistades nuevas, en dones. Aunque debemos tener la seguridad que si dejamos aquello que nos estorba para la vida de gracia, se supone que el cien que nos devolverá, será en otro sentido pues no nos dará cien veces más aquello que no nos deja ser feliz , creo que es sentido común.

Y cuando vea que no pasa nada con esa “devolución” de parte de Dios, sería bueno ver cual, como, qué , es el “uno” que doy , capaz que no es ni el uno,  que poseo , no de cantidad, sino de corazón y que lo hago esperando la devolución, el premio, la vuelta.

El premio está, la generosidad de Dios (absoluta riqueza y generosidad) está… solo basta mi “uno” generoso, fiel, sin intereses mezquinos, sin buscar el premio.


Hoy es el día de la Auxiliadora. Lo entregó todo por su hijo y lo entrega todo por nosotros los hermanos de Jesús. Ella entregó su UNO grandioso y hoy somos parte de su CIEN pues somos muchos sus hijos que nos refugiamos en su protección y cariño. Buena jornada para todos. Que María Auxiliadora, nos cuide y nos mime
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