miércoles, 4 de mayo de 2016

ESPÍRITU DE VERDAD Juan 16,12-15.


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.
El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: 'Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes'."(Palabra del Señor)


Todavía tengo muchas cosas que decirles… hoy Jesús sigue hablando. Lo hace por el Espíritu de Verdad,
 que inspira,
que llama,
que dice cosas,
que se manifiesta en una charla en paz y serenidad frente al santísimo, o en un espacio de la naturaleza que nos habla de Dios,
o en un niño que nos habla,
o en un hecho de la vida de todos los días.

A veces se manifiesta  dando la respuesta buscada por años, en un momento de paz, cuando ya no estamos pensando la respuesta. Se manifiesta en una meditación de la Palabra de Dios.



Ese mensaje era para sus discípulos que estaban compartiendo los últimos momentos de su vida en la tierra, como para nosotros.




Si podemos lo “traduzcamos” en personal y leamos a Jesús que nos dice:

Todavía tengo muchas cosas que decirte…

Cuando un amigo nos dice: tengo que decirte algo. O si recibimos el mensaje por teléfono de alguien importante que nos dice, no a través de una computadora sino de su propia voz, tengo que decirte algo. ¿Qué hacemos? ¿Le mostramos la agenda y le damos un turno para hablar con él? O...
¿Nos alejamos un poco para escuchar mejor? ¿Nos carcome la intriga para saber qué es ese algo?...

Y con Jesús que nos dice: tengo muchas cosas para decirte aún, ¿qué hacemos? 
Bueno Señor, ya cuando tenga tiempo…
bueno Señor, termino de hacer mis cosas y te escucho…
bueno Señor, ya cuando sea grande y sordo ante el mundo te escucharé…
ahora no Señor, no tengo tiempo…
ya cuando deje de jugar Señor…


o…¿me alejo un poco del ruido externo, me encierro en una habitación, busco un lugar tranquilo para escucharle?




Sea cual sea nuestra actitud, sabemos que Jesús aún tiene cosas para decirnos. Ojalá que escuchemos, porque es algo personal e intransferible.


Buena jornada para todos. Una jornada de escucha de la voz de Dios que nos habla por medio del Espíritu de Verdad.
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