jueves, 19 de mayo de 2016

SI TU MANO, SI TU PIE, SI TU OJO... Marcos 9,41-50.


Jesús dijo a sus discípulos: «Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo. 
Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar.
Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible.

Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena.

Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la Gehena, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.
Porque cada uno será salado por el fuego.
La sal es una cosa excelente, pero si se vuelve insípida, ¿con qué la volverán a salar? Que haya sal en ustedes mismos y vivan en paz unos con otros». (Palabra del Señor)



Palabra sensible si las hay es ¡escándalo!. Algo que causa gran asombro e indignación especialmente porque es contrario a la moral o a convenciones sociales.
Es doloroso cuando nos enteramos de que alguien conocido lo cometió, y es doloroso cuando somos víctimas de escándalos. Nos duele la corrupción, la pedofilia, el abuso, la intolerancia, la persecución física o psicológica, el acoso. Nos hace tambalear cuando llega de personas que tienen a su cargo menores y sobre todo, pastores de almas, o docentes a los que uno confía sus hijos, sobrinos, amigos.
Hay pecados, errores, corrupciones, ¡escándalos! que son lacra para la sociedad y que derrumban las bases más sólidas de una comunidad.

Quizás por eso, Jesús nos dice hoy a nosotros, si, también a nosotros que podemos ser víctimas o victimarios, a los jóvenes que inician su proyecto de vida, a los adultos que transitan su camino apoyado en ciertos valores tomados por aquí y por allá:

Si tu mano, es decir las actividades de cada día, las ocupaciones, las tareas…
si tu pie, es decir tu conducta, tus pensamientos presentes, tu camino …
y tu ojo, es decir, tus proyectos, tus ideales, tus aspiraciones, son ocasión de pecado, es decir van por otro lado del verdadero, de la moral, del bien común, de, si quieres, los planes de Dios sobre tu vida y la de los demás, sácalos, ¡arráncalos!... es mejor transitar la vida con tranquilidad de conciencia, con serenidad, con la frente en alto, que vivir escondidos aún de la propia conciencia.

Si pensamos en la sal como la que da sabor, en su justa medida está bien. El alimento muy salado es incomible, y en de poca sal es insulso.

Si pensamos en la sal como que evita la corrupción de los alimentos, ahí tenemos un buen motivo para ser sal, para ser de Dios, para poder preservar al mundo, a sus instituciones, a la familia , a los jóvenes, del mal, del escándalo, de la corrupción, de la falta de educación, del sin sentido.  Es un grito de llamado de atención del Señor: ¡por favor, nunca dejes de ser sal! Porque sino seguiremos de escándalo en escándalo, destruyendo los valores más sensibles de nuestra sociedad.


Buena jornada para todos.
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