martes, 28 de junio de 2016

JESÚS CALMA EL MAR Mateo 8,23-27.


Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron.
De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía.
Acercándose a él, sus discípulos lo despertaron, diciéndole: "¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!".
El les respondió: "¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?". Y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma.
Los hombres se decían entonces, llenos de admiración: "¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?". (Palabra del Señor)

Dicen que Mateo escribe para comunidades de judíos convertidos de los años 70. Se sentían como un barco perdido en el mar revuelto, sin mucha esperanza de llegar a un puerto deseado. Eran perseguidos, maltratados y muchas veces matados por haber creído en Jesús.
Ayer , eran dos personas, solos con Jesús. Uno que le dijo voy contigo, el otro que le pidió permiso para enterrar a sus muertos y después ir. Hoy, hay un grupo, el de los discípulos, que no reciben una respuesta de Jesús, sino que serán templados como el hierro en acero, en medio de la tempestad, del miedo, de la tormenta.
Eran pescadores avezados o sea que si estaba fea la situación, si creían que se hundían, realmente estaba fea, no exageraban. Conocían los secretos de aquel lago de aquellas aguas y las veían embravecidas.
Siempre el mar, en la antigüedad simbolizaba el poder de la muerte y el caos. Quizás sea por lo desconocido de entonces, por los misterios que esconde, por el silencio, por la inmensidad, porque provoca desconcierto, porque el horizonte cuando se pone bravo, no es cierto, es incierto, y se va sin rumbo hasta que llega a restablecerse la dirección con la calma.
Y allí estaban ellos y mientras tanto, Jesús dormía profundamente. Se despertó, no por las olas sino por los gritos y el pedido de sus muchachos.

Tranquilos muchachos, ¿por qué tienen poca fe?...parece decirle, ¿Por qué se hacen problemas si no pasa nada? Yo estoy con ustedes, estoy en la barca, por más que haya tempestad, YO ESTOY AQUÍ, ¿Qué les puede pasar?
El resto, ya lo conocemos…tranquilidad, paz, serenidad…la fe se había afirmado, había certezas ya, no quedaban dudas. Le dijeron: Señor. Lo reconocieron como lo más grande, como lo que no puede faltar, como Dios.

No sé a vos, pero a mí, cada vez que leo esta cita, me pasa que siento la certeza, como me ha ocurrido por falta de trabajo y angustia económica,  que por más vientos, olas gigantes, tempestad dura y difícil, por la que uno atraviese, tempestad que puede venir en enfermedades, problemas económicos, situaciones de droga en las familias, de alcoholismo, de familias rotas, de amistades que se fueron, de muertes cercanas, de situaciones laborales, de pérdida de empleo, de falta de trabajo, de incomprensiones, Jesús dice No temas yo estoy en tu barca, y contigo, con tu grupo, con tu familia, y esto que hoy es tempestad, mañana será serenidad . Entonces queda la certeza de que ni yo mismo quiero para mi, algo tan grande como lo que Él quiere, aún en la adversidad y el miedo por situaciones particulares.
Buena jornada para todos. Tenemos en nuestra barca, al más grande. Solo debemos confiar.
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