viernes, 3 de junio de 2016

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS Lucas 15,3-7.



Jesús les dijo entonces esta parábola:
"Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla?
Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría,
y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: "Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido".
Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse". (Palabra del Señor)


Tres momentos, tres situaciones, tres posturas ante la vida…

  • La pregunta del Señor: si alguien…¿no deja acaso las noventa y nueve y va a buscar lo perdido?.

Respuesta posible: pero si tengo otras noventa y nueve dóciles, y seguras, ¿para qué ocuparme de una que se fue? ¿Y si al abandonar las noventa y nueve, se va alguna otra?... otra respuesta posible es cuando ponemos en lugar de ovejas, algo que sea muy querido, muy de nuestro corazón. Yo pensaba en mis hijos, dejaría a buen resguardo a cuatro para ir a buscar con apasionamiento al que falte, al que se fue, al que se extravió, al que se perdió por uno u otro motivo, y al encontrarlo habría fiesta y alegría, mucha alegría. Entonces pon eso o esos que amas mucho. Quizás así en algo podremos entender el amor que nos tiene Dios,  que sale a buscar a la oveja perdida como si fuera lo más preciado que tiene, haciéndole sentir a los que “están” que también son lo más hermoso y de valor que tiene.

  • Si somos de las noventa y nueve que quedan en el corral ¿somos de las que miran para adentro del corral, entre nosotros, y pensamos ¿para qué se fue? Es libre, hace su vida,  y si , con la familia que tiene, con los amigos que tiene, con la ropa que usa, con la música que escucha, ¿que no le va a pasar lo que le pasa? Se lo/la buscó, se fue y a otra cosa, nosotros estamos bien aquí. Nosotros nos quedamos, somos obedientes, somos dóciles, la oveja perdida se fue sin que la echen, aceptemos, pero hagamos fiesta entre nosotros que estamos…

O ¿somos los que subimos a los tablones del corral, o que miramos entre tablas, mirando al horizonte, rogando al cielo que el buen pastor traiga de nuevo a Juan, a Carlos, a Rosa, a Agustina, a Florencia, a Raúl y nuestro corazón no está tranquilo hasta que vemos a nuestro amigo/a cargado en hombros del pastor?.


  •  Y la tercera. Si somos de esos que, escuchando mensaje parecidos a:

Vení saltá el corral, deja eso de Dios, aquí afuera hay un lugar hermoso, un redil solidario y festivo, lleno de vida, de noche, de diversión, aquí nadie te controla, aquí hay yerba de la buena, aquí hay compañía… y que después de haber dado ese salto, ya no hay nadie, no hay redil, hay silencio, hay soledad, hay vacío, hay engaño, hay espinas que aguijonean la piel, hay heridas que quedan abiertas, debo saber, tener certeza, que el Pastor de almas, me anda buscando desde el mismísimo momento que salí, y a los gritos pronuncia mi nombre para  que lo escuche aunque esté en el más profundo barranco a punto de caer.

Todas situaciones, que nos hacen pensar en el maravilloso y extraordinario Corazón  de Jesús .Y si en la Biblia,la palabra corazón designa lo más íntimo de la persona, su capacidad de amar y de ser creativo, celebrar hoy al Sagrado Corazón de Jesús, es celebrar su amor hacia nosotros y en ese amor, celebrar el amor que podemos darnos unos a otros. Quizás no podamos entenderlo del todo. Quizás no podamos entender la locura de amor por cada uno, pero es nuestro desafío poner el corazón nuestro, a veces de piedra, muy cercano al suyo, para transformarlo en misericordioso.





Buena jornada para todos. Sagrado Corazón de Jesús, en vos confiamos.
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