martes, 5 de julio de 2016

COMO OVEJAS SIN PASTOR Mateo 9,32-38.





En cuanto se fueron los ciegos, le presentaron a un mudo que estaba endemoniado.
El demonio fue expulsado y el mudo comenzó a hablar. La multitud, admirada, comentaba: "Jamás se vio nada igual en Israel".
Pero los fariseos decían: "El expulsa a los demonios por obra del Príncipe de los demonios".
Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.
Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.
Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha." (Palabra del Señor)

Hace un tiempo ya, escuché esto que me ayudó a entender mucho este evangelio, pues tras de eso de rezar para que envíe trabajadores , parece que la responsabilidad es de Dios y la vocación a pastorear es de otros y la gran mayoría debería ocuparse de otras cosas…disculpen que sea un poquito larga pero vale la pena. Se la escuché al gran Miguel Angel Cornejo y de las dejo aquí:

Cuando observo el campo sin arar, cuando los apero de labranza están olvidados, cuando la  tierra está quebrada y abandonada me pregunto: donde estarán las manos de Dios. Cuando observo la injusticia, la corrupción el que explota al débil, cuando veo al prepotente y al pedante enriquecerse a costa del pobre, del obrero y del campesino, carente de recurso para defender sus derechos me pregunto dónde estarán las manos de Dios  …
Cuando contemplo a esa anciana olvidada cuando su mirada es nostalgia y balbucea todavía algunas palabras de amor por el hijo que la abandono me pregunto dónde estarán las manos de Dios…. Cuando observo al moribundo en su agonía llena de dolor cuando observo a su pareja y a sus hijos deseando no verlo sufrir cuando el sufrimiento es intolerable y su lecho se convierte en  un grito de suplica de paz me pregunto… donde estarán las manos de Dios  .
Cuando miro a ese joven antes fuerte y decidido ahora embrutecido por la droga y el alcohol cuando veo titubeante lo que antes era una inteligencia brillante y ahora harapos sin rumbo ni destino…me pregunto dónde estarán las manos
de Dios  … Cuando esa chiquilla que debería soñar en  fantasías la veo arrastrar  su existencia y en su rostro se refleja ya el hastío de vivir y buscando sobrevivir ,se pinta la boca  y se ciñe el vestido y sale  su cuerpo a vender me pregunto… donde estarán las manos de Dios.
 Cuando aquel pequeño a las tres de la madrugada me ofrece su periódico y su miserable cajita de dulces sin vender, cuando lo veo dormir en la puerta de un zaguán tiritando de frío con unos cuantos periódicos que cubren su frágil cuerpecito, cuando su mirada me reclama una caricia, cuando lo veo sin esperanza vagar con la única compañía de un perro callejero, me pregunto dónde estarán las manos de Dios  …

Y me enfrento a él y le pregunto DONDE ESTÁN TUS MANOS,  TUS MANOS SEÑOR, PARA LUCHAR POR LA JUSTICIA, PARA DAR UNA CARICIA, UN CONSUELO AL ABANDONADO, RESCATAR A LA JUNVENTUD DE LAS DROGAS, DAR AMOR Y TERNURA A LOS OLVIDADOS…
Después de un largo silencio, escuché su voz que me reclamó: ¿no te das cuenta de que Tú eres mis manos?
Atrévete a usarlas para lo que fueron hechas, para dar amor y alcanzar estrellas y comprendí que las manos de Dios somos tu y yo, los que tenemos la voluntad, el conocimiento y el coraje, para luchar por un mundo más humano, aquellos cuyos ideales sean tan alto que no puedan dejar de acudir a la llamada del destino, aquellos que desafiando el dolor, la crítica y la blasfemia, se retan a sí mismo para ser las manos de Dios.
Señor, ahora me doy cuenta que mis manos están sin llenar, que no han dado lo que deberían dar. Te pido perdón por el amor que me diste y que no he sabido compartir. Las debo de usar para amar y conquistar la grandeza de la creación. El mundo necesita esas manos llenas de ideales, y estrellas cuya obra magna sea contribuir día a día a forjar una nueva civilización, que busquen valores superiores, que confortan generosamente lo que Dios nos ha regalado y puedan al final llegar vacías porque entregaron todo el amor para las que fueron hechas. Y Dios seguramente dirá: estas son mis manos.
Hay mucho por hacer, joven, adulto, hay mucho por hacer. En todos lados vemos rostros tristes porque nadie les habla de amor, ni de esperanza, ni de un mundo posible y mejor. La vocación a servir la tenemos, la vocación a dar amor la tenemos…solo es necesario poner la rueda en movimiento.


 Quizás somos el fruto de la oración de varios que piden que vayamos a “ese” lugar donde falte un pastor, un testigo, un testimonio de amor.
Buena jornada para todos.
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