miércoles, 27 de julio de 2016

EL TESORO Y LA PERLA Mateo 13,44-46.


Jesús dijo a la multitud:
"El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró." (Palabra del Señor)

Siempre, cada día, debemos elegir algo y dejar atrás otras cosas. Para ir de un lugar a otro, elijo un camino, para consultar , elijo una persona, para organizar mi tiempo, elijo esta actividad y no otra. También en grandes decisiones de la vida, elijo, y al elegir dejo otras posibilidades en el camino, pero no  porque sean malas o menos buenas que las que elegí, sino porque eso que elegí, me hace libre, mejor, sin ataduras. Cuando elegí una carrera para estudiar, deje de lado otras, y eso me ayudó a ser más libre y no seguir pensando si lo que elegí era lo correcto o no. Lo mismo nos pasa cuando elegimos la mujer o el hombre con quien pasar el resto de nuestras vidas, elección que se repite siempre, es decir elegirnos todos los días nuevamente, entonces somos felices y nunca nos encontramos “atados”, “esclavos” de la elección que hicimos.

No siempre acertamos. En las cosas transitorias, de todos los días, cada día volvemos a elegir y así una y otra vez.

Hoy Jesús nos dice dos parábolas, de dos personas que eligieron a cambio de todo.  Uno y otro, estuvieron atentos a la gran oportunidad de su vida, abiertos a la sorpresa de Dios. 


Uno hizo el gran esfuerzo al encontrarse con el tesoro. Lo tapó, fue,  vendió y compró. Entre lo que vendió seguramente había algo muy fuerte para él, pero el objetivo era grande VALE LA PENA, no son monedas, no son chauchas, se acabaron las ofertas, las elecciones erróneas, tantos caminos equivocados, había encontrado el tesoro.

El segundo buscaba y buscaba, fue de un lugar a otro, viendo baratijas, perlas chiquitas que no movían la aguja. Antes se decía: "Figurita repetida no completa el Álbum " … siempre lo mismo, poca cosa y después volver a buscar para satisfacer lo más profundo del corazón, para darle reposo, para ya quedarse conforme con lo adquirido.

¿Sabemos dónde está el tesoro? Nos queda dos alternativas: dejar que otro lo encuentre, o vender todo lo que tenemos para comprar el campo. ¿Encontramos la perla fina? También dos caminos: deleitarnos con ella, decir que nunca vimos algo semejante, sacarle fotos para tener de recuerdo o hacer lo imposible por comprarla…
En esto, seguro, no nos equivocamos como en lo circunstancial de nuestra vida. En esto entra la gratuidad del amor de Dios. ojalá nos dediquemos a buscar la “figurita difícil”, esa que llena el álbum de nuestra vida, que la hace feliz, plena, y que no necesitemos seguir mendigando amores, cariños, afecto, estima, consideración por ningun lado. Que no necesitemos seguir llenado nuestra vida de cosas materiales de ropa, de autos de bienes para satisfacer en algo el corazón.  
Con Cristo  y su gracia, tenemos todo. Es nuestro tesoro escondido por el que vale la pena renunciar a muchas cosas que no nos satisfacen. Cristo y su gracia, es la perla maravillosa que tanto busco. Todo lo demás nos parece poca cosa como dirá san Pablo algún día:

Pero todo lo que hasta ahora consideraba una ganancia, lo tengo por pérdida, a causa de Cristo. Más aún, todo me parece una desventaja comparado con el inapreciable conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él he sacrificado todas las cosas, a las que considero como desperdicio, con tal de ganar a Cristo



Buena jornada para todos.
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