miércoles, 31 de agosto de 2016

CURACIÓN DE LA SUEGRA DE PEDRO Lucas 4,38-44.



Al salir de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón tenía mucha fiebre, y le pidieron que hiciera algo por ella.
Inclinándose sobre ella, Jesús increpó a la fiebre y esta desapareció. En seguida, ella se levantó y se puso a servirlos.
Al atardecer, todos los que tenían enfermos afectados de diversas dolencias se los llevaron, y él, imponiendo las manos sobre cada uno de ellos, los curaba.
De muchos salían demonios, gritando: "¡Tú eres el Hijo de Dios!". Pero él los increpaba y no los dejaba hablar, porque ellos sabían que era el Mesías.
Cuando amaneció, Jesús salió y se fue a un lugar desierto. La multitud comenzó a buscarlo y, cuando lo encontraron, querían retenerlo para que no se alejara de ellos.
Pero él les dijo: "También a las otras ciudades debo anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, porque para eso he sido enviado".
Y predicaba en las sinagogas de toda la Judea. (Palabra del Señor)



Cercanía de Jesús. Ahí en la casa de Pedro, a la tarde noche con los enfermos. Jesús se inclinó sobre la señora, la sanó… puso su mano sobre los enfermos, los sano. Mucha cercanía de Jesús. La misma cercanía con nosotros. Se inclina, cuando ya nuestras fuerzas no pueden erguir nuestro cuerpo, cuando ya no tenemos ni ganas de tener ganas, cuando parece que el dolor, la “fiebre”, la molestia, la enfermedad, la cruz, nos vencen. Y que bien que hizo en la suegra de Pedro que haya alguien que pida por ella al Señor… que bueno es saber que alguien pide por nosotros cuando ya esas fuerzas no son las de antes. Y cuando ya ni podemos caminar, que haya gente que lo lleve a uno como aquella gente llevó sus enfermos para que él los bendiga, los acaricie…

Ahora, muchas veces hemos sido sanados como la suegra de Pedro. Entonces nos preguntamos si actuamos igual que ella: En seguida, ella se levantó y se puso a servirlos.  Estar sanos es servir, ser sanos es servir, nuestras enfermedades tanto del cuerpo como del alma, no nos dejan servir como queremos y debemos y si servimos, incluso estando enfermos, es que tenemos muy sana el alma, muy fuerte el espíritu.

Dentro de todo esa cantidad de gente, y ya de madrugada cuando se pasó la noche sanando, se fue a orar… no fue a “relajarse un poco”, a olvidarse de todo y de todos por un rato… fue a orar, a rendir cuentas, a encontrarse con su Papá, quizás lo más esperado del día. Muy humano hubiera sido quedarse y recibir las mieles de las alabanzas por lo hecho, sentir el calor humano que le ponía en un pedestal de un dios terreno… pero no. Cuando todos lo andaban buscando para eso, Él se fue, solo a rezar, tranquilo, en silencio. Es como su cable a tierra o como el cable que conecta la energía a su vida…ojalá podamos ser como él. después de la jornada de trabajo, después de que los chicos se duermen, después de terminar la tarea del hogar, después de un apostolado…quedarnos tranquilos y poner todo en manos de Dios, que multiplica lo hecho para nuestro bien.


Y a pesar de la cercanía, de hacerle sentir a cada uno que es solo de él o de ella, como hace con nosotros, y su amor exclusivo por vos ( pero también por mi), se va a buscar a otros a quienes hacerles sentir su cercanía´… así yo puedo decir que Cristo que ama a mi solo… pero vos también lo decís y el que está al lado y el otro y el otro… a cada uno ama como si fuera que por nosotros nomas entregó su vida en la cruz y estamos seguros que si cada uno de nosotros hubiera sido el único hombre o mujer a salvar, hubiera hecho lo mismo que hizo en esa cruz en esa tarde de viernes, derramando hasta la última gota de sangre… locura de amor…loco de amor por vos y por mí.

Buena jornada para todos… ojalá hoy sintamos la tierna cercanía de Jesús, en cada gesto, en cada hermano, en cada bebé (en mi familia, seguro, con Jazmín mi segunda nieta que acaba de nacer), en cada anciano, en cada rayo de sol en cada gramo de nieve, en cada gota de rocío.
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