jueves, 29 de septiembre de 2016

ARCANGELES Miguel, Gabriel y Rafael Juan 1,47-51.

Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: "Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez". 
"¿De dónde me conoces?", le preguntó Natanael. Jesús le respondió: "Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera".
Natanael le respondió: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel".
Jesús continuó: "Porque te dije: 'Te vi debajo de la higuera', crees . Verás cosas más grandes todavía".
Y agregó: "Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre." (Palabra del Señor)


Natanael, es uno más de los encontrados por Jesús a lo largo del camino y a lo largo de la vida. A él lo llamo a través de Felipe, que fue quien lo invitó y Natanael, primero escéptico, luego se rindió ante la evidencia. Pero incluso antes de la invitación, Jesús ya había visto, ya había mirado, a Natanael.


Esa mirada de Jesús, que mira al corazón y desde el corazón. Que lo sabe todo, que abarca todo nuestro ser, una mirada que, conociendo el pasado y el presente, llena de amor misericordioso. Porque hay miradas de solo ver, y hay miradas desde el alma, desde el corazón.


El ídolo, haciendo visera con sus manos para no encandilarse con la luz de frente que alumbra su show, grita emocionado: ¡los amo a todos!... ve solo una masa oscura de gente a los que las luces no alumbran sus rostros. Una masa que grita, que se mueve al compás de la música y que sobre todo ¡paga! La entrada para ver o comprar sus temas…pero no sabe absolutamente lo que pasa por el corazón de cada uno, no sabe si está ahí destruido el corazón por un desamor, si está ahí revolucionado por la droga, si ha sido lastimado por alguien en la infancia o adolescencia, si es feliz ahora…no sabe nada.


Entonces conviene  detenernos en esa mirada amorosa de Jesús que sabe todo de nosotros, y que nos mira aun sin que nosotros lo sepamos, como a Natanael, que espera que vamos o que aceptemos su invitación, pero que sobre todo espera nuestra sonrisa, nuestra salud del alma, nuestra sanación interior que se reflejará en el rostro.


Si, es un día para que nos sintamos como Natanael. Mirados con amor por Jesús, abrazados tal cual somos y como estemos.  


Si Jesús le dice “un verdadero israelita” es porque Natanael, esperaba la llegada del mesías, y cuando encontró a Jesús, cambiaron sus planes que lo creían de otra manera. Una persona dispuesta a cambiar de vida, nunca sujeto a prejuicios, ni aferrado a algo o alguien, sino dispuesto, desde el corazón a aceptar a Dios, tal como se muestre.


 Hoy celebramos a los Arcángeles que aparecen en distintos momentos en la Biblia:
·         Gabriel, fue el que anunció a María la llegada de Jesús, su nombre significa “Dios es fuerte”.
·          Rafael, significa “Dios cura” y aparece acompañando a Tobías, sanando, ayudando a sanar.
·         Miguel significa “quien como Dios”, ayudó al profeta Daniel en sus luchas y dificultades.


Ángel significa mensajero, trae un mensaje de Dios. El ángel trae un mensaje de Dios que vuelve su rostro hacia nosotros y nos revela siempre su presencia amorosa. Puede ser la naturaleza, puede ser nuestro hijo o hija, puede ser un amigo, por medio del cual Dios vuelve su rostro hacia nosotros.


Así como a Natanael, Jesús nos mira, nos acompaña, y hoy nos habla de sus ángeles y a través de sus ángeles, que nos ayudan, como enviados suyos en la lucha, en la salud, en el envío.

Sin que lo sepamos aún, Jesús nos mira, nos conoce, nos abraza con su misericordia. Está ahí, esperando que vamos o aceptemos su llamado, quiere sanarnos, quiere devolvernos la felicidad, quiere que sonriamos.



Buena jornada para todos.
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