miércoles, 14 de septiembre de 2016

FIESTA DE LA EXALTACIÓN DE LA CRUZ Juan 3,13-17.




Jesús dijo a Nicodemo:
«Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo.
De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.
Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.» (Palabra del Señor)



Recordemos un poco de historia: Jesús, según los estudiosos dicen ,  un 7 de abril del año 30, en vísperas de la Pascua de aquel año, fue condenado por Poncio Pilato, representante del Imperio Romano, instigado por los judíos, cuyo sumo sacerdote era Caifás. Fue levantado en lo alto, para que todos los que creemos en Él, tengamos vida eterna como dice hoy el evangelio.



La fiesta de hoy, recuerda la recuperación de la cruz en que murió Jesús. Había sido trasladada a Persia por el rey Cosroes, como botín de guerra después de apoderarse de Jerusalén en el año 600 y matar a miles de cristianos. Catorce años después, Heraclio, Rey de Constantinopla persiguió a Cosroes y entró victorioso en Jerusalén portando la cruz que había recuperado. Era una marcha triunfal, llena de lujo. Le hicieron saber así, y que no correspondía por lo que llevaba. Heraclio se despojó de su manto y descalzo, llevó en su hombro el madero sagrado y lo repuso en el monte Calvario. Esto tuvo lugar un 14 de setiembre del año 614.( ¡gracias Hermanos Dominicos! por la información)



Todo lo contrario de los que creen los que no creen, la cruz no es derrota. La cruz es símbolo de victoria, pues en ella, pasando por el dolor de Jesús, llegamos a ser de nuevo, hijos plenos de un Dios que nos buscó desde siempre.


La cruz es puente, de esos que necesitamos para cruzar abismos y poder pasar de la tristeza a la alegría, de la oscuridad a la luz, del fracaso al triunfo. En ella Jesús entregó su vida. Y muchas veces andamos mirando para abajo buscando soluciones, cuando la solución ya la consiguió Él. Deberíamos ser más felices, y si somos felices, deberíamos decirle a nuestro rostro que ya lo somos, así también reflejaremos esa alegría en el corazón.



La cruz es respuesta, es sabiduría. Podemos pasarnos un rato a solas frente a ella, y encontrar las respuestas que parecen tan difíciles de entender, porque fue difícil entender la muerte en cruz nada menos que de Dios bajado a la tierra para salvarnos.


La cruz es totalidad. Tiene un madero vertical. Ese nos señala al cielo, a Dios, nos obliga a levantar la mirada para hablar con Él, nos señala lo trascendente, lo que queda, nos indica que todo en la vida pasa, que solo Dios queda… y tiene un madero horizontal que nos hace ver a todos nuestros hermanos, que nos hermana, que nos hace iguales, que no nos deja que nos quedemos como ángeles mirando al cielo, sino que abramos los brazos hacia quienes necesitan. ¿Por qué quedarnos de brazos cruzados si el salvador del mundo murió con los brazos abiertos?, dicen por ahí, y es verdad.


La cruz es camino de santidad, de pobreza, de vivir una vida austera, no creándonos necesidades cuando no las tenemos. Porque fue una cruz austera, sencilla, no de oro ni de plata, ni de adorno, ni para embellecer el cuello o poner sobre un vestido…


La cruz no es muda. Nos habla, nos dice del esfuerzo, de lo que cuesta, del sacrificio para lograr algo. Nos habla de un Jesús que dejó hasta la última gota de sangre.
Por eso , mirando la cruz , dejemos que Jesús nos diga:


Cuánto he esperado este momento, cuánto he esperado que estuvieras 
así. Cuánto he esperado que me hablaras, cuánto he esperado que vinieras a mí. 



Yo sé bien lo que has vivido, yo sé bien por qué has llorado; yo sé bien lo que has sufrido pues de tu lado no me he ido. 




Pues nadie te ama como yo; mira a la cruz, esa es mi más grande prueba. Nadie te ama como yo. Pues nadie te ama como yo, mira a la cruz, fue por ti, fue porque te amo. Nadie te ama como yo



Yo sé bien lo que me dices aunque a veces no me hablas; yo sé bien lo que en ti sientes aunque nunca lo compartas. Yo a tu lado he caminado, junto a ti yo siempre he ido; aún a veces te he cargado. Yo he sido tu mejor amigo.



Buena jornada para todos. En la cruz encontramos la respuesta.
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