jueves, 8 de septiembre de 2016

NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN Mateo 1, 18-23



El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta: Vean que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: Dios con nosotros. (Palabra del Señor)


En   http://www.reinadelcielo.org 
leemos que  la celebración de la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, es conocida en Oriente desde el siglo VI. Fue fijada el 8 de septiembre, día con el que se abre el año litúrgico bizantino, el cual se cierra con la Dormición, en agosto. En Occidente fue introducida hacia el siglo VII y era celebrada con una procesión, que terminaba en la Basílica de Santa María la Mayor.


El Evangelio no nos da datos del nacimiento de María, pero hay varias tradiciones. Algunas, considerando a María descendiente de David, señalan su nacimiento en Belén. Otra corriente griega y armenia, señala Nazareth como cuna de María.


Sin embargo, ya en el siglo V existía en Jerusalén el santuario mariano situado junto a los restos de la piscina  de las ovejas. Debajo de la  iglesia románica, levantada por los cruzados, que aún existe -la Basílica de Santa Ana- se hallan los restos de una basílica y  criptas excavadas en la roca que parecen haber formado parte de una vivienda que se ha considerado como la casa natal de la Virgen.


Esta tradición, fundada en escritos muy antiguos como el llamado Protoevangelio de Santiago (siglo II), se vincula con la convicción expresada por muchos autores acerca de que Joaquín, el padre de María, fuera propietario de rebaños de ovejas. Estos animales eran lavados en dicha piscina antes de ser ofrecidos en el templo.


Desde la fe, hoy celebramos que hace veinte siglos, llegó al mundo la mujer que será santuario viviente de Jesús por nueve meses, la que colaboró para que Jesús hiciera su primer milagro en Canaa, la que estuvo al pie de la cruz, acompañando con dolor el momento más profundo de amor de su hijo.

Desde el punto de vista humano, HOY ES EL CUMPLEAÑOS DE MAMÁ MARÍA. Y cuando la mamá cumple años, hay muchos motivos para dejar por un rato lo que hacemos y dedicarle lo mejor que podamos.

Madre hoy vengo de lejos a traer mis regalos… soy soñador y traigo, BESOS FLORES Y CANCIONES…
Besos, a tu frente santa…
flores que adornen tu pelo
y también mis canciones, para alegrar tu alma,

 dice la canción tan antigua como actual, cantada por cantores de distintas épocas  y culturas… 

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Estas son las mañanitas que cantaba el Rey David…anunciando que muy pronto el sol tiene que salir…El día en que tu naciste nacieron todas las flores  dice en otra parte la canción


¿Cómo la homenajeas? La madre es la madre dice una repetición muy usada. Es que a la madre no se toca, la madre es única, y , como de ahí salimos, de ella recibimos vida, desde ahí conocimos el mundo, hay algo en ella que nos atrae, que nos hace mirarla con dulzura, que nos hace abrazarla cuando la tenemos viva, que nos hace extrañarla y mucho, cuando ya se fue. Y María es la madre, es la mamá… y la tenemos siempre con nosotros, y ella nos cuida, nos une y congrega (¿será por eso que tenemos un solo credo, que profesamos lo mismo?), nos alienta y fortalece, nos auxilia, nos muestra el camino al cielo y nos abre las puertas de la eternidad para que podamos encontrarnos siempre con su Hijo Querido.


Por eso, aquello que la fe manda, hoy la vida nos obliga a decir FELIZ CUMPLEAÑOS QUERIDA MAMÁ…


A homenajearla con nuestra vida, con un canto, con una oración. ¿Flores a su altar? Puede ser… aunque siempre es mejor flores de esas que no marchitan: obras de caridad y misericordia. Un gesto de caridad = a una flor a María. ¡Lindo desafío! Que podamos hacer un ramo precioso de flores, a favor de los otros hijos de la madre.


Buena jornada.
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