viernes, 2 de septiembre de 2016

VINO NUEVO EN ODRES NUEVOS...Lucas 5,33-39.



En aquel tiempo, los escribas y los fariseos dijeron a Jesús: "Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y hacen oración, lo mismo que los discípulos de los fariseos; en cambio, los tuyos comen y beben".
Jesús les contestó: "¿Ustedes pretenden hacer ayunar a los amigos del esposo mientras él está con ellos?
Llegará el momento en que el esposo les será quitado; entonces tendrán que ayunar".
Les hizo además esta comparación: "Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque se romperá el nuevo, y el pedazo sacado a este no quedará bien en el vestido viejo.
Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres; entonces el vino se derramará y los odres ya no servirán más.
¡A vino nuevo, odres nuevos!
Nadie, después de haber gustado el vino viejo, quiere vino nuevo, porque dice: El añejo es mejor". (Palabra del Señor)



Dirá san Pablo un tiempo después de que Jesús pasara su vida terrenal, en su carta a los Gálatas: 
Se sabe muy bien cuáles son las obras de la carne: fornicación, impureza y libertinaje, idolatría y superstición, enemistades y peleas, rivalidades y violencias, ambiciones y discordias, sectarismos, disensiones y envidias, ebriedades y orgías, y todos los excesos de esta naturaleza. …



Por el contrario, el fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia




Entonces nos preguntamos ¿Cómo puede vivir en una misma persona el hombre “viejo” que se rige por los parámetros del mundo, que vive según el mundo que ama según el mundo, que juzga según el mundo con el hombre nuevo refundado por Jesús?

Y las tensiones que a veces tenemos son consecuencia de esto, porque por un lado somos buenos, nos consideramos justos, pero terminamos haciendo el mal que no queremos o si. 

También san Pablo en su carta a los romanos lo expresa así:

ni siquiera entiendo lo que hago, porque no hago lo que quiero sino lo que aborrezco. Pero si hago lo que no quiero, con eso reconozco que la Ley es buena. Pero entonces, no soy yo quien hace eso, sino el pecado que reside en mí, porque sé que nada bueno hay en mí, es decir, en mi carne. En efecto, el deseo de hacer el bien está a mi alcance, pero no el realizarlo. Y así, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. Pero cuando hago lo que no quiero, no soy yo quien lo hace, sino el pecado que reside en mí.

¿Se acuerdan de la leyenda de los dos lobos?

Una mañana un viejo Cherokee le contó a su nieto acerca de una batalla que ocurre en el interior de las personas.
Él dijo, "Hijo mío, la batalla es entre dos lobos dentro de todos nosotros".
"Uno es Malvado - Es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, soberbia, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego.

"El otro es Bueno - Es alegría, paz amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad, benevolencia, amistad, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe.

El nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a su abuelo:

“¿Qué lobo gana?”

El viejo Cherokee respondió: "Aquél al que tú alimentes."

Por eso, no se puede poner vino nuevo en odres viejos, no se puede poner lo de Jesús, el amor, su doctrina de paz en un envase que aún no dejó de ser  el hombre viejo, que sigue con las costumbres y la forma de pensar del hombre viejo. En esto Jesús nos pide definirnos: o estamos en la vida de gracia o seguimos con los criterios del mundo o fríos o calientes, a los tibios, “los vomitará de su boca”, dice en una expresión fuerte,  el libro del Apocalipsis.

No podemos transar con el mal ni con la mediocridad. Hemos sido recreados por Jesús por medio de una cruz, para que seamos nuevos hasta en nuestra forma de pensar porque hasta ahí debe llegar nuestra conversión.


Buena jornada para todos. Somos hombres nuevos, varones y mujeres nuevos en Jesús. Un vino nuevo que debe estacionarse en nuestra vida y ser cada día mejor, y en lo añejo, en el tiempo, con todo sedimentado,  encontrar la paz, la serenidad, que tanto buscamos.
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