jueves, 27 de octubre de 2016

¡HERODES QUIERE MATARTE! Lucas 13,31-35.

En ese momento se acercaron algunos fariseos que le dijeron: "Aléjate de aquí, porque Herodes quiere matarte". 
El les respondió: "Vayan a decir a ese zorro: hoy y mañana expulso a los demonios y realizo curaciones, y al tercer día habré terminado.
Pero debo seguir mi camino hoy, mañana y pasado, porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén.
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste!
Por eso, a ustedes la casa les quedará vacía. Les aseguro que ya no me verán más, hasta que llegue el día en que digan: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!". (Palabra del Señor)


Una carrera de ranas. Comenzaron como veinte. La prueba consistía en saltar unos metros en la vereda y luego subir una torre un poco resbalosa a consecuencia de un jabón que los organizadores ponían…comenzó la carrera.
 Había una multitud ,   que gritaba, viendo lo casi imposible de la competencia: ¡no van a poder, no van a poder¡.. y seguían… pero con tanto griterío de desaliento una a una comenzaron a dejar, quedaban quince, luego diez…seguía el grito de la gente: ¡ no se puede, no se puede! ¡Es imposible!... quedaban pocas ya… y dejaban la competencia.
Menos una que seguía y seguía y cada vez con más fuerza y pasión… y llegó ¡ella! Solita, las otras desertaron. Al momento de la premiación, le preguntaron: ¿Cómo hiciste para llegar a la meta? La rana dijo: - ¿Cómo dices?, no escucho-… era sorda.
A Jesús le intimidaron con eso de que Herodes andaba buscando para matarle. Y Él, no hizo “oídos sordos”. Siguió haciendo lo que debía hacer”. No tuvo miedo, no se “achicó” ante el desafío. Él sabía bien  a donde llegar. Estaba metido en el Plan de salvación y no había camino de retorno. Estaba convencido, no por el empecinamiento del “cumplimiento” es decir el cumplo y miento…estaba convencido, por vos y por mí, que debía llegar a Jerusalén a dar la vida .

Muchas veces debemos hacer “oídos sordos” para que los pesimistas o los que son profetas del “no se puede”, no tiren abajo los sueños e ilusiones que tenemos en la vida. Muchas veces debemos hacer “oídos sordos” a quienes nos quieren sacar del destino de grandeza que Dios tiene para nosotros, que quieren sacarnos de la línea del tiempo en donde estamos vos y yo cumpliendo una misión en la vida. Muchas veces debemos vencer nuestra misma pereza que nos dice: no vale la pena lo que haces, no te levantes, sigue en el barro, total ¡si todos están igual!.  No vale la pena la misión, no vale la pena anunciar a Jesús, no vale la pena evangelizar, no vale la pena tratar de cambiar el mundo, no vale la pena, ayudar a los jóvenes a salir de la droga, no vale la pena enseñar catequesis…¡no vale la pena!
Aunque la vida nos presente infinidad de obstáculo, esta respuesta de Jesús nos tiene que alentar a seguir, porque debemos realizarnos, porque debemos encontrar el sentido a la vida , porque mucha gente espera de nosotros, porque no podemos permanecer de brazos cruzados cuando el Salvador del Mundo murió con los brazos abiertos.
Nos da fuerza y estimula esa imagen que era clásica ya desde antes de Jesús: un ave que congrega a sus polluelos  bajo sus alas para darle calor y protección. Sentir que en todo esto, tenemos la protección y el calor que da Dios, no tiene precio. Porque al salir de casa nos encontramos con un mundo indiferente, donde cada uno tira para su lado y muchos tratan de justificar su propio fracaso, desalentando a los que quieren triunfar. Sabemos que contamos con la protección de Dios. Sentirnos así, ayuda y mucho.

Buena jornada para todos.  
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