martes, 11 de octubre de 2016

LA COPA LIMPIA POR FUERA...Y POR DENTRO Lucas 11,37-41.


Cuando terminó de hablar, un fariseo lo invitó a cenar a su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa.
El fariseo se extrañó de que no se lavara antes de comer.
Pero el Señor le dijo: "¡Así son ustedes, los fariseos! Purifican por fuera la copa y el plato, y por dentro están llenos de voracidad y perfidia.
¡Insensatos! El que hizo lo de afuera, ¿no hizo también lo de adentro?
Den más bien como limosna lo que tienen y todo será puro. (Palabra del Señor)

Los fariseos, eran los piadosos y cumplidores de la ley, pero habían llegado al extremo de querer convertir las tradiciones de los padres, en normas religiosas que trataban de imponer a todo el mundo cercano. Y mucha gente incluso, no tenía tanta facilidad de agua por ejemplo, para realizar tanta limpieza.

También es verdad que los ritos exteriores   del judaísmo eran símbolos de actitudes internas. Sin embargo, con el tiempo, habían absolutizado tanto lo exterior, que las acciones rituales   quedaron vacías porque no respondían a actitudes interiores. 

Cuando buscaba  elementos para esto que escribo, me encontré con un proverbio chino que dice: Cuando el sabio con el dedo señala la luna, el tonto mira al dedo”. .. y quedé pensando en él…

Si es nuestra vida, nos esforzamos en vestir bien, dar buena imagen, ropa, calzado, detalles, pues estamos en un mundo que es fanático de la imagen, de lo que se ve en el instante. Vestir bien, dentro de las posibilidades, tener buena presencia, ser agradable en el trato, acomodarse el cabello, está muy bien… pero ¿es un reflejo de lo interior? Sonrisas por fuera y por dentro, el alma, sufre, está lastimada, los sentimientos no se equilibran, la afectividad no se encauza, vamos de aquí para allá en amores y desamores… hay que sanar lo interior. A la larga o a la corta, lo interior se refleja en el rostro, en la salud. Necesitamos sanar, por nosotros, por los que compartirán nuestra vida, por los que vendrán gracias a nosotros…

En nuestra vida cristiana, podemos quedarnos en los mismo… buena “presencia” de cristianos y por dentro tenemos el alma,  el espíritu, lejos de Dios:



No son muertos los que en dulce calma, la paz disfrutan de la tumba fría…muertos son los que tienen muerta el alma…y viven todavía…dice una poesía anónima…

Así como limpiamos la copa por fuera, también por dentro. Y eso lo logramos a través de la Confesión. Cuando alguien dice “eso es un invento de los curas”, me digo a mi mismo: entonces ¡que invento, perdónenme la expresión y la ironía, más estúpido!: tener que soportar horas y horas, sentados en la misma posición, sin posibilidades incluso de ir al sanitario, o tomar un poco de agua, recibiendo lo peor de la condición
humana, que se larga ahí sin filtros, todos los días lo mismo…y todo eso ¡GRATIS!, me vuelvo a preguntar: ¿Invento de los curas?... en lo anterior, nosotros usamos, psicólogos, analistas que nos ayudan a salir, sanar…al que se le paga y uno se da cuenta que lo que paga vale, pues uno sana…¿en la confesión?... nada… solo nos dan la misma receta: misericordia de Dios, misericordia de Dios a la mañana, a la tarde, a la noche…debemos sanar nuestra alma para que lo exterior sea un reflejo de lo interior, que el brillo de los ojos, sea más fuerte que el maquillaje cristiano. Está ahí, al alcance de la mano…mochilas pesadas cargadas por años, sin sentido, cuando podemos vaciarlas y comenzar de nuevo, livianos por haber recibido de nuevo la caricia de Dios, la confianza, el amor.
Y lo último. ¿Nuestros ritos exteriores, son un reflejo de lo interior? Jesús dirá algún día: este pueblo que me alaba con los labios pero su corazón está lejos de mí, refiriéndose al libro de Isaías… que no nos pase esto de mirar el dedo, cuando alguien nos señala la luna, que no nos quedemos en la pantalla, en la fachada, que lo exterior sea un fiel reflejo de lo interior.


Buena jornada para todos. 
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