martes, 4 de octubre de 2016

MARTA Y MARÍA Lucas 10,38-42.


Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.
Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude".
Pero el Señor le respondió: "Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada". (Palabra del Señor)

En la casa de Marta, ahí llega Jesús. Es recibida por ella, le ofrece quedarse, le ofrece algo de comer , de beber. Gracias a Marta tiene Jesús un lugar donde descansar, ella cocina, limpia, acomoda, barre, prepara … y la que se lleva la alabanza es María que no hace nada. No sabemos qué hubiese dicho Jesús si María le decía: Señor, dile a mi hermana que se calme un poco y venga a escuchar lo que dices… no sabemos, pues la que cuestiona es Marta.


Esta lectura nos interpela que es lo importante para nuestra vida. Jesús dice: te inquietas y agitas por muchas cosas…¿Cuáles son esas cosas, para nosotros habitantes del siglo XXI?

¿Por qué nos movemos y existimos? 

¿Será el dinero, la adquisición de bienes? ¿Será correr todo el día deseando que el día tenga más horas? ¿Será porque el hogar este limpio y sumamente ordenado? ¿Será por el trabajo?


Si hacemos un recuento de las horas del día, veremos en torno a que gira nuestra vida: celular, PC, viajes de aquí para allá, clases, horas de oficina, comida, descanso, televisión…


Entonces Dios pasa desapercibido, entonces Dios no es lo más importante, entonces me separo de la fuente de energía y paz, entonces me alejo de la luz. Entonces empiezo a mirar la vida de otra manera, vuelvo a los prejuicios, a la falta de paz y serenidad en el corazón, vuelvo a la conciencia intranquila.


¿ A cuántos “Martas” hoy Jesús nos dice: hace un stop en tu vida, pará un poco de tantas actividades, necesito hablarte y necesito que me hables? Oxigena tu vida, toma aire, respira, quiero hablar contigo, nos dice Jesús.  No hay nada que supere el hecho de ponernos en contacto con Él, de escuchar su Palabra, de dejarnos invadir con el mensaje personal que quiere nuestro bien.

¿No tengo tiempo en el día? diez minutos antes que te levantes, bastará para poder elevar tu alma  al buen Dios. No basta a veces decir: todo lo que hago, lo hago como oración… es necesario salir del ruido, de la rutina, detener nuestro tiempo un instante, y dejar que Él, hable. Y pensar si, todo, aquello por lo que me inquieto y apasiono, vale la pena, para ponerlo en primer lugar en mi vida.


Que Dios nos de la gracia de ser como Marta, pues por ella, Jesús tuvo lugar, abrió las puertas de su casa y de su corazón.
Que Dios nos de la gracia de ser como María, pues siéndolo, podemos penetrar en el maravilloso corazón de Jesús que nos habla en lo personal.


San Francisco, hablando con uno de sus frailes,  le dijo  que tendrá que vencer muchas veces su voluntad de dominio y prestigio…

-Me das miedo, padre- dijo Rufino-. No me siento hecho para sostener una lucha así.

-No llegarás a ello luchando, sino adorando – replicó  Francisco - El hombre que adora a Dios, lo reconoce y lo acepta. Profundamente, cordialmente. Se goza en que Dios sea Dios. Dios es y eso le basta. Y eso le hace libre… Si supiéramos adorar, nada podría verdaderamente turbarnos: atravesaríamos el mundo con la tranquilidad de los grandes ríos”. (¡Gracias dominicos!)


Buena jornada para todos. ¡Feliz día de san Francisco!
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