sábado, 15 de octubre de 2016

TESTIGOS DE DIOS Lucas 12,8-12.



Les aseguro que aquel que me reconozca abiertamente delante de los hombres, el Hijo del hombre lo reconocerá ante los ángeles de Dios.
Pero el que no me reconozca delante de los hombres, no será reconocido ante los ángeles de Dios.
Al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.
Cuando los lleven ante las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir, porque el Espíritu Santo les enseñará en ese momento lo que deban decir". (Palabra del Señor)

Jesús, nos llama desde siempre, a ser sus testigos, no sus abogados. El mundo necesita testigos, no necesita abogados de Dios que lo defiendan. El mundo necesita testigos y no tantas palabras bonitas. El mundo, nuestro mundo, necesita nuestro testimonio ante que sermones y palabrerías a veces huecas que no expresan lo que somos.

Una frase que se atribuye a San Francisco de Asis, dice:
Predica el Evangelio en todo momento y si es necesario usa las palabras….

Pablo VI, en su Evangelii nuntiandi , decía en el año 1975, “El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los testigos que a los maestros o si escucha a los maestros es porque son testigos”…

Hay una necesidad imperiosa de ser testigos, de predicar el evangelio con la misma vida. Ese evangelio, lo sabemos, será el único que mucha gente leerá. Difícil que se arrimen al evangelio escrito o que lean reflexiones diarias de la Palabra. Pero si, nos ven a nosotros, y si la Palabra transforma nuestra vida, entonces la Palabra se hará vida y acción que tocará el corazón de tantos alrededor nuestro.

Entonces, si queremos, si nos animamos al reto, es hora de dejarnos conducir por el Espíritu que enseña, que lleva, que da fuerzas para ser testigos, que da sabiduría al momento de decir o testimoniar.

Durante una carrera de relevo, los miembros de un equipo a veces se tienen que pasar un testigo para que el compañero pueda continuar la carrera… son esas carreras de relevos 4 x 100 o 4 x 400 que nos deleitan en los Juegos olímpicos… así aquí también. El testimonio pasa para el otro y el otro y el otro…y aunque en las carreras el que entrega el testimonio deja de correr, aquí, nos pasamos el testimonio unos a otros y todos seguimos corriendo, porque somos más y más cada vez.

La palabra dicha, mueve…pero el testimonio arrastra. Lo aprendimos desde siempre, porque también venimos de testimonio entregados por otros… será cuestión que la hagamos carne. El mundo necesita nuestra coherencia de vida, nuestra serenidad, nuestra transparencia, la verdad vivida y no solo proclamada. El mundo de los jóvenes necesita ejemplos de que si se puede, que hay un mundo posible y mejor, que se puede ser feliz sin consumir, sin beber, sin viciar. Mi compañero de oficina, de al lado, necesita ejemplos de esperanza, de lucha de esfuerzo para conseguir lo que uno anhela. Mi hermano, el que está al lado necesita testigos de Jesús, necesita evangelio vivo, necesita paz.


Buena jornada para todos.
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