jueves, 10 de noviembre de 2016

EL REINO DE LOS CIELOS ESTÁ AQUÍ Lucas 17,20-25.


Los fariseos le preguntaron cuándo llegará el Reino de Dios. El les respondió: "El Reino de Dios no viene ostensiblemente, 
y no se podrá decir: 'Está aquí' o 'Está allí'. Porque el Reino de Dios está entre ustedes".
Jesús dijo después a sus discípulos: "Vendrá el tiempo en que ustedes desearán ver uno solo de los días del Hijo del hombre y no lo verán.
Les dirán: 'Está aquí' o 'Está allí', pero no corran a buscarlo.
Como el relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre cuando llegue su Día.
Pero antes tendrá que sufrir mucho y será rechazado por esta generación." (Palabra del Señor)


¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te
amé! Y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo. Reteníanme lejos de tí aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían. Me llamaste y clamaste, y quebrantaste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseé con ansia la paz que procede de ti. (san Agustín)

Casi como el sueño del joven del alquimista. Aquel muchacho  dejó todo por sus sueños de encontrar el tesoro, recorrió muchos miles de kilómetros, sufrió de todo, golpes, frio calor, desierto, y casi al final, a uno que le cuenta su sueño, lejos de casa, le dice que él también había tenido un sueño de un tesoro, en el lugar  ¡de donde venía nuestro muchacho! Y volvió con lo poquito que le quedaba de dinero,  y encontró su tesoro…tanto buscarlo y estaba en el lugar donde había nacido… o como dice san Agustín: tanto buscar por fuera y Él estaba ( ¡¡está!! ) dentro.


“”Porque el Reino de Dios está entre ustedes".  Es que el reino de los cielos está en vos y en mí.
Ayer, es un muro de facebook, leí una frase que dice:

Qué bien nos vendría
Un abrazo que nos acomode un poco
Que nos haga ver que no estamos solos,
Ni tan locos.
Ni tan rotos.

Y pensaba si no es esa una buena tarea para nosotros, que de una u otra manera,  con altibajos, con momentos de paz y momentos de poca calma, portamos, somos esas lámparas que llevan en el mundo el Reino de Dios, abrazando a todos con nuestras actitudes de serenidad, de alegría, de esperanza.

Quizás sea un buen día para pensar en el reino de Dios que llevamos dentro. Y cómo lo propagamos con un abrazo, con una mano tendida, con el servicio a quien sea aunque no lo conozca ni lo vuelva a ver en la vida, en lo más pequeño en casa con mamá, papá, con los hijos, con los hermanos. En el estudio, en el colectivo yendo al lugar de trabajo  o volviendo a casa. En una palabra dada en el momento oportuno, en tomarme el tiempo para hablar con esa persona con la que nadie quiere hablar, en acercarme al que todos desprecian o ignoran. ¡SOMOS EL REINO DE DIOS EN LA TIERRA!  y que bueno sería que los demás se den cuenta de esa realidad, por nuestras actitudes de servicio plenas y permanentes.


Buena jornada para todos. Tanto buscar felicidad en lugares lejanos cuando la felicidad, el reino, está dentro.
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