jueves, 17 de noviembre de 2016

JESÚS LLORA POR JERUSALÉN Lucas 19,41-44.



Cuando estuvo cerca y vio la ciudad, se puso a llorar por ella,
diciendo: "¡Si tú también hubieras comprendido en este día el mensaje de paz! Pero ahora está oculto a tus ojos.
Vendrán días desastrosos para ti, en que tus enemigos te cercarán con empalizadas, te sitiarán y te atacarán por todas partes.
Te arrasarán junto con tus hijos, que están dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has sabido reconocer el tiempo en que fuiste visitada por Dios". (Palabra del Señor)

Jesús describe el futuro que le va a tocar a Jerusalén. Usa las imágenes de guerra que eran comunes en aquel tiempo, cuando un ejército atacaba a una ciudad: trincheras, cerco cerrado alrededor, matanza de la gente y destrucción total de las murallas y de las casas. En el pasado, Jerusalén fue destruida por Nabucodonosor. Luego,  en  el año 70, Jerusalén fue cercada e invadida por los ejércitos romanos. Todo fue destruido.


Y Dios que pasa, en la vida, como una visita. Aquel pueblo estaba lastimado en si mismo porque cada uno no comprendía  que la paz se construye desde uno mismo.
Jesús llora por ese pueblo, pero también lo hace por todas las guerras que se sucederán en el tiempo, por todo el dolor que nos producimos nosotros mismos, porque podemos destruirnos entre nosotros y a cada uno…ese hombre, criatura, amado profundamente por Dios, puede lastimarse a sí mismo, puede lastimar al hermano.


Es como el principio de acción y reacción… a cada acción le cabe una reacción. Cuando esa acción es mala, la reacción será peor… cuando una acción es BUENA, la reacción es buena… o ¿no nos dice la Biblia: Porque siembran viento, y recogerán tempestades (Oseas 8,7)?


Podemos ser ángeles de paz o demonios de guerra. Porque la guerra en definitiva es el odio, el rencor, el tomarse la justicia por cuenta propia. Entonces capaz que  estamos metidos en pequeñas guerras, a veces familiares, sociales, laborales, de oficina, de facultad, de aulas…

¡Dios te va a castigar! Nos decían… parece que el buen y misericordioso Dios estaba esperando el error humano, el pecado, la maldad, para hacernos volar de un plumazo, para mandarnos enfermedades, accidentes, dolores…si nos guiamos por el evangelio de hoy, nos damos cuenta que tantos males del hombre vienen dado por el mismo hombre, porque a veces nos dedicamos a sembrar vientos: errores, discordia, chismes, difamación, injusticias, daños, violencia… algún día tarde o temprano eso vendrá  en contra, porque parece que lo que  largo es como un boomerang que vuelve al que lo lanza.

Parece castigo cuando dice:  porque no has sabido reconocer el tiempo en que fuiste visitada por Dios.  Parece el reto al “nene malo”… ¿no me has aceptado?. De castigo te voy a maldecir… y que feo es hacernos una idea de Dios así. Simplemente que reconocer la visita de Dios en la vida, es haber cambiado la vida, porque al error lo convierte en verdad, al odio en amor, al violento lo convierte en ángel de paz, al burlón en simpático y amigo de todos… Jesús pasa, Jesús cura, Jesús sana, Jesús cambia, Jesús convierte la guerra en paz… y eso lo hace en cada uno, para que cada uno construya un mundo, su mundo mucho mejor… entonces la reacción será sumamente maravillosa.
Ojala que sepamos advertir siempre a Jesús que nos visita y que quiere cambiar nuestro estado de cosas , de ánimo ,de sentimiento.

Buena jornada para todos,.
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