sábado, 5 de noviembre de 2016

NO SE PUEDE SERVIR A DIOS Y AL DINERO Lucas 16,9-15.

 Jesús decía a sus discípulos: 
"Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que este les falte, ellos los reciban en las moradas eternas.
El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco, también es deshonesto en lo mucho.
Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien?
Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?
Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero".
Los fariseos, que eran amigos del dinero, escuchaban todo esto y se burlaban de Jesús.
El les dijo: "Ustedes aparentan rectitud ante los hombres, pero Dios conoce sus corazones. Porque lo que es estimable a los ojos de los hombres, resulta despreciable para Dios." (Palabra del Señor)

El que es fiel en lo poco… lo será en lo mucho. No son ocasiones grandes o majestuosas de la que está hecha la vida. Si lo está de minutos, segundos, horas , días, semanas y así  son años. Las cotidianas fidelidades son las que  pueden o no ocurrir, fidelidad a Dios, fidelidad a la vida, fidelidad a la nación, fidelidad a mi esposa, esposo, novia o novio, fidelidad a mi profesión, a mis deberes de estado. No es cuestión de esperar “el “gran momento… ese momento se da ya, en cada minuto de la vida.
Si bien Jesús  se refiere al uso de las riquezas materiales, ese principio de fidelidad deberíamos aplicarlo a cualquier otra clase bienes recibidos: los talentos, la salud, las gracias espirituales… no se puede pretender ser fiel a Dios en esas grandes ocasiones  o tentaciones, si no lo somos en lo pequeño, en el minuto a minuto, a cada rato.
Entonces entra esto otro del evangelio de hoy: no se puede servir a dos señores.
Cada día, cada vez que me despierto, cada vez que salgo de casa, ante cada ocasión, estamos llamados a elegir y decidir. La vida es una elección. Si voy por este camino, si tomo tal colectivo, si visito a tal persona, si  estudio o trabajo, si sigo esta carrera o tal otra, si me caso o soy soltero o me entrego a servir a mis hermanos .  Si voy a esta reunión o me quedo con esto, si cumplo mi responsabilidad de padre o me voy con amigos o a otras actividades que puedo postergar, si… todo es elegir porque somos libres.
Pero somos libres y por eso debemos ser responsables, si, pues no se concibe la libertad si no es con responsabilidad: yo puedo elegir hacer de mi vida lo que quiero, pero debo asumir las responsabilidades…puedo drogarme pero asumir las consecuencias, puedo abandonar mi rol de padre o madre, pero debo asumir las consecuencias y no echar culpas a los demás, puedo terminar mi carrera tomando atajos en el estudio, pero debo ser responsable por asumir compromisos sin estar preparados… libertad y responsabilidad van de la mano.
También en las cosas espirituales, es elegir servir a Dios o al mundo,  seguir sus Planes o dejarme llevar por la mediocridad y el paso de los minutos de mi vida en forma vacía, sin sentido.  Sigo a Jesús o voy tras los planes del mundo.
Todo en esta vida, es un decidir
si me voy contigo, o me quedo aquí.
Romperé los muros, de mi propia casa,
Iré mar adentro y pescaré por Ti.

 Dice la canción del Padre Eduardo Meana. Es que debemos decidir, o con él o sin él y no hay términos medios. Si nos ayuda a decidir, esa canción continua así:

Hoy mi pueblo está clamando,
pide vida, pide amor
gritan mis hermanos
y llega hasta el Cielo su voz.

La misión que tú me has dado
debo hacerla realidad
Luchar por la vida,
luchar por un mundo de paz.

Es que fuimos hechos para una misión, pero para eso debemos decidir, pues Dios siempre respeta nuestra libertad.

Buena jornada para todos… que seamos fieles en lo poco para serlo en lo grande o en lo mucho.
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