miércoles, 2 de noviembre de 2016

NUESTROS DIFUNTOS Juan 14, 1-7


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: 
 «No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar.
 Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes. Ya conocen el camino del lugar adonde voy».
Tomás le dijo: «Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?». Jesús le respondió: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto».(Palabra del Señor)


Podríamos haber leído Lc. 24,1-8 o Mt. 25, 31-46. Ambas nos hablan de esperanza. También esta, que hoy meditamos. Esperanza  para quien ha perdido sus seres queridos, (¿Quién no?) y esperanza para nosotros que aún peregrinamos en la tierra.
Es que pensar en ellos, muchas veces nos trae nostalgias por lo vivido.
Si, nos dicen que debemos agradecer el tiempo que pasaron a nuestro lado, que nos precedieron en el camino al cielo, que ya pasaron el umbral de una nueva vida, que algún día los veremos nuevamente  y todo eso es verdad. ¡ Pero cuesta!, sobre todo cuando ellos han dejado su impronta en nosotros, cuando fueron los que nos dieron cariño, abrazos, mimos, cuando nos brindaron contención, cuando en las adversidades de lo cotidiano, uno sigue extrañando la paz y la serenidad que nos devolvían ante el diluvio o la tormenta… es la ley de la vida, lo sabemos.  Entonces llega este mensaje de Jesús: ellos están bien, están gozando de la presencia suya, ellos tienen ya su habitación especial preparada por el mismo Jesús que un día vino a rescatarnos y a darnos la eternidad nuevamente. Seguramente nos imaginamos a nuestra manera, nos imaginamos habitaciones como las que el ser querido  hubiese deseado en la tierra. Quizás no podamos imaginar más allá de esto. Pero las palabras de Jesús:
«No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar.
 Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes…
son esperanza para el alma, por ellos, y también porque nos ayudan a construir nuestro propio destino final, sabiendo que si nos dejamos guiar en el CAMINO,  si nos metemos en LA VERDAD, o si hacemos nuestra LA VIDA de Jesús, también  nos vamos preparando esa morada para siempre, donde solo habrá alegrías, donde no habrá dolor.
Que podamos transitar este día con ese doble pensamiento: ellos están bien, están en paz, y nosotros que aún peregrinamos, podemos hacernos una habitación mucho mejor en el cielo, dando, sirviendo, haciendo vida la vida de Jesús, confiándonos en su verdad y siguiendo en el camino.



Buena jornada para todos. Que nuestra flor más bella, y grande, sea una buena obra, una buena acción, flores que jamás marchitan y que ayudan a ellos y a nosotros.
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