sábado, 26 de noviembre de 2016

OREN SIN CESAR..Lucas 21,34-36..


Jesús dijo a sus discípulos:
"Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra.
Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre".(palabra del Señor)



Se trata de no perder la conciencia crítica. Excesos, embriaguez, preocupaciones que nublan el pensamiento, nos hacen perder la conciencia crítica. Hoy Jesús agregaría, las drogas, el estrés, el consumismo, la excesiva competencia, la falta de tiempo, y tantos otros factores que nos quitan la conciencia crítica. Sin contar con los medios masivos, redes sociales que poco a poco van minando nuestro pensamiento crítico y hacen a  nuestra conciencia, mucho más light.


Pío XII , en el año 1946 ya decía: "El más grande pecado del mundo actual es tal vez el hecho que los hombres han perdido el sentido del pecado"(27-X-1946). Hace ¡¡ 70 años!!... bueno, lo vemos hoy, como vivimos en un estado de conciencia relajada, donde parece que todo está bien. El Papa 

Benedicto XVI decía cuando aún no era pontífice, en la misa previa a su elección : Se va constituyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja sólo como medida última al propio yo y sus apetencias"
Nosotros, los que nos esforzamos por seguir a Cristo, también podemos ser víctimas de esa dictadura, y como toda dictadura, no nos deja pensar, no quiere que razonemos, quiere que obedezcamos sin oposición, nos gobierna, nos hace daño, nos maneja, nos lleva como a esos toros de exposición rural: maravillosos ejemplares, pesados, ostentosos, pero a los que llevan sujetos a un aro de sus narices.


¿Cuál es la solución? Nos la dice Jesús hoy, al final de éste año litúrgico en que la Palabra nos ha acompañado… ¡¡OREN!!, siempre, mantenernos en estado de oración, para que esos velos que cubren la conciencia se corran y uno pueda ver claro. El mejor antídoto para saber dónde está el bien y el mal, lo bueno y lo malo, es dejarse llenar por el espíritu de Dios, orando, y dejando que  Él haga el resto.


Ya comenzamos a vivir el adviento. Y si no oramos estos días, 
capaz que el espíritu navideño mundano, ese de papa noeles y otros elementos de consumo y consumo, nos abrumen, nos quiten la conciencia crítica, incluso nos alejen de los que más necesiten.



Buena jornada para todos.
Publicar un comentario en la entrada