martes, 8 de noviembre de 2016

SOMOS SIMPLES SERVIDORES Lucas 17,7-10.

  
El Señor dijo:
«Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, ¿acaso le dirá: 'Ven pronto y siéntate a la mesa'?
¿No le dirá más bien: 'Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después'?
¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó?
Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: 'Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber'.» (Palabra del Señor)


Partiendo de aquella afirmación que nos hace Jesús: Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud».(Mc 10), es que comenzamos a escudriñar cada palabra del evangelio nuestro de cada día. Es que parece injusto y y que roza derechos elementales de la persona que trabaja… pero pronto entendemos lo que Jesús nos dice:

El sol brilla, la lluvia moja, la tierra produce plantas flores, los árboles frutales nos dan sus frutos, el fuego quema, el hielo enfría… todo eso es natural, y no nos asombra que ocurra. Cuando un árbol deja de dar frutos o una bella planta, flores, decimos: está apestada, debemos curarla, abonemos su tierra… hacemos algo para que no muera…

Nosotros podemos decir que somos libres de hacer lo que queramos. Psicológicamente somos libres de hacer el bien o el  mal, ahí está la gran responsabilidad: usar prudentemente la libertad…pero moralmente , podríamos decir que estamos obligados a hacer el bien y evitar el mal… hacer el bien  es hacer lo que debemos hacer , hacer el bien es ser “normales” , hacer el mal es como una máquina que funciona al revés o mal…no sirve.  Si dejamos de obrar el bien, y el de al lado hace lo mismo y el otro y el otro…¡qué desastre de sociedad!... que desastres de familia, que desastre de comunidad…

Entonces hacer el bien es nuestro estado natural de vivir.

Muchas veces, en estos tiempos modernos, vemos, escuchamos que se premia al que obra bien…al que pasa bien de curso, al que aprueba las materias, al que cumple con su deber, al que devuelve un dinero encontrado, al padre más bueno,  al funcionario honesto… y eso debería ser el estado normal y natural de todos… entonces se entiende aquello de :

'Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber'

Simplemente eso, así debería ser nuestra respuesta cuando alguien nos felicita por una buena acción, cuando alguien nos premia por algo bueno que hicimos… NO HEMOS HECHO MÁS QUE CUMPLIR CON NUESTRO DEBER.

El Papa Benedicto XVI nos decía:
Aliviará saber que, en definitiva, no somos más que un instrumento en manos del Señor; nos liberaremos así de la presunción de tener que mejorar el mundo —algo siempre necesario— en primera persona y por nosotros   solos. Haremos con humildad lo que nos es posible y, con humildad, confiaremos el resto al Señor. Quien gobierna el mundo es Dios, no nosotros. Nosotros le ofrecemos nuestro servicio sólo en lo que podemos y hasta que Él nos dé fuerzas. Sin embargo, hacer todo lo que está en nuestras manos con las capacidades que tenemos, es la tarea que mantiene siempre activo al servidor bueno de Jesucristo: « Nos apremia el amor de Cristo » (2 Co 5, 14). (Adaptación del texto en deus caritas est, Nº 35)


Buena jornada para todos.
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