sábado, 3 de diciembre de 2016

LA COSECHA ES ABUNDANTE Mateo 9,35-38.10,1.6-8.


Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.
Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.
Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha."
Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.
"Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.
Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.
Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente." (Palabra del Señor)


Jesús, dice el evangelio, recorría ciudades y pueblos. Iba al encuentro de la gente. No esperaba que vinieran a Él. Iba como pastor bueno a buscar ovejas perdidas.
Enseñaba en las sinagogas, allí donde se concentraba la comunidad.
Y sanaba a todos de sus dolencias y enfermedades.

Tuvo compasión, o sea padeció con la gente. Era mucha la necesidad, muchos los sufrientes, muchos los preocupados, muchos los que necesitaban una mano de consuelo, muchos los que necesitaban la empatía de otros. Por eso  les dijo y nos dijo

La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.
Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.

Entonces tenemos doble desafío:

  • Por un lado, rezar al dueño de los sembrados para que envíe trabajadores para la cosecha. ¿Lo hacemos? Faltan pastores de alma. Por supuesto que Dios es el que suscita en el corazón de hombres y mujeres, la vocación de servicio que los hace entregarse de lleno a Dios, en el hermano, niño, joven adulto. Entonces quizás debamos pedir para que se incremente el número de servidores, y pedir para que esos servidores sean fieles a su misión: que nunca dejen de tener olor a ovejas porque eso supone que viven cerca del rebaño por el cual se animaron a decir que si al Señor. Y que sean fieles al compromiso asumido.


  • Por otro lado, también es un desafío a sentirnos llamados a ser de esos trabajadores. Me imagino a Jesús
    conviviendo con aquella gente sufrida, y ver que muchos  de la ciudad,  los gobernantes, incluso  líderes religiosos, pasaban por el lado sin importarle nada, como si no existiesen los demás, haciendo de cuenta que “todo está bien” porque sus amigos y familiares visten ropa blanca y viven en casas limpias y pulcras. Lo imagino diciendo a todos los que quieran escucharle: ¡¡ eh muchachos, chicas, papá, mamá, adultos de la sociedad, aquí hay gente que necesita cariño!!.  Es como que Jesús nos llama la atención por nuestras indiferencias cotidianas, por nuestra comodidad de no meternos en las encrucijadas de la vida, por considerar que “son problemas de los otros”… o por hacernos muletillas con frase como: ellos se lo buscaron…si son pobres por algo será…allá ellos con su problema… si, es un llamado de atención para todos, pues hay mucha gente que sufre, incluso cerca nuestro, porque los problemas no pasan solo por el hambre o la falta de ropa o calzado: a veces la pobreza es del alma, es de cultura, es de falta de oportunidades, y cada uno puede ser aunque sea en lo pequeño, un trabajador del Señor para ayudarle en “la cosecha”.



Buena jornada para todos. Estamos llamados a orar y actuar.

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