miércoles, 14 de diciembre de 2016

VAYAN A CONTAR LO QUE HAN VISTO Y OÍDO Lucas 7,19-23.

Los envió a decir al Señor: "¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?". 
Cuando se presentaron ante él, le dijeron: "Juan el Bautista nos envía a preguntarte: '¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?'".
En esa ocasión, Jesús curó mucha gente de sus enfermedades, de sus dolencias y de los malos espíritus, y devolvió la vista a muchos ciegos.
Entonces respondió a los enviados: "Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan, la Buena Noticia es anunciada a los pobres.
¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de tropiezo!". (Palabra del Señor)

Ayer, el evangelio  nos decía que mejor que decir si si si y después no ir, es ir aunque uno en primer momento haya dicho que no. Nos llamaba a ir, a ejecutar, a no poner excusas, a hacer obras en vez de hablar de hacer obras… ponerse en movimiento en vez de prometer…
 
Hoy vienen discípulos de Juan a preguntar algo a Jesús. Es que Juan,  estaba preso, y quizás, lo que se decía del mesías , de cómo iba a ser, no coincidía mucho con la vida de Jesús. Entonces ya, en sus últimos días, Juan quería estar seguro que su misión estaba cumplida: había preparado la llegada del Mesías.

Jesús no le dice quien es, no le deja tarjetas de presentación, no le habla de doctorados, de títulos ganados, de honores, de merecimientos… les muestra las obras que hace. Entonces por un lado, nos deja claro también a nosotros que mejor que decir ,es hacer.

"Hoy no hay tanta necesidad de maestros como de testimonios valientes, que enseñen a no temer. No hay testimonio sin una vida coherente"… esto que el Papa Francisco le decía a los obispos, bien nos cabe también a nosotros.

Pablo VI decía en Evangelii Nuntiandi: El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los testigos que a los maestros o si escucha a los maestros es porque son testigos”


Y  a San Francisco se atribuye esta máxima para nosotros los cristianos:
Predica el Evangelio en todo momento y si es necesario usa las palabras.
Nuestro pequeño mundo nos necesita testigos, no tan solo maestros. Cuando nos pregunten quienes somos, deberíamos responder como Jesús: mira lo que hago, como vivo, de qué manera obro. Nuestra alegría, esperanza, fe, optimismo, serenidad, paz, deseo de unir y no de separar, debería ser tales que el mundo sin preguntarnos, sepa que somos así porque hacemos las obras de Jesús, porque tratamos de ser como Jesús, porque vivimos como Él. Si, cuesta, pero el testimonio vale.

Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan, la Buena Noticia es anunciada a los pobres.
¡¡Vamos a contar lo que hemos visto y oído!!, es el testimonio. Cuando no solamente hablamos  sino que vivimos tal como hablamos, entonces testimonio y Palabra se unen, y convencen a un mundo, que necesita, reitero, testigos más que maestros.

Buena jornada para todos.
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