viernes, 3 de marzo de 2017

EL ESPOSO LES SERÁ QUITADO Mateo 9,14-15.





Se acercaron a Jesús los discípulos de Juan y le dijeron: "¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?".
Jesús les respondió: "¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán (Palabra del Señor)






Jesús pasaba buenos momentos junto a sus discípulos. Había una relación amistosa.  Estaban en “gracia”. Ellos estaban poniendo las bases de algo nuevo, sólido, donde la norma rigurosa y férrea era reemplazada por la convicción firme de un nuevo camino, de una nueva forma de vivir.


Muchos de la época de Jesús habrán vivido esto del ayuno con convicción y sabiendo realmente para que lo hacían. Otros, lo habrán hecho solo para que los demás los vean, para ser apreciados y llamar la atención. Otros incluso “tenían tiempo” para juzgar cómo otros hacían el ayuno…hay de todo en la viña del Señor. Casi como nuestras liturgias y momentos de oración: algunos con sinceridad y convicción, otros para ser vistos, e incluso otros para “chusmear” quienes van y quienes no van, y como van los que van…


Hoy ¿Cómo hacemos nuestros ayunos?...¡no comemos carne! Pero nos empanzamos con todo lo que se nos “permite” comer… no nos sirve de nada y nos hace peor que si hubiésemos seguido con nuestra “dieta” habitual.


El ayuno servirá para purificarnos y poder estar un poco más libres para ir al encuentro del Señor…muchas veces pasamos por esos momentos en que el “esposo les será quitado”… a veces intencionalmente a veces sin intención, pero por la rutina misma necesitamos volver a encontrarnos con Jesús, con su vida, con su obra, con su Palabra. Entonces será necesario ayunar


Ayunar de pensamientos… ayunar de palabras… ayunar de ruidos… ayunar de juegos… ayunar de televisión… ayunar de conversaciones inútiles, hostiles. Ayunar de  hablar mal de alguien… ayunar de diversiones que no nos hacen bien, ayunar de aquello que nos gusta no por el hecho de ser masoquista y disfrutar  del maltrato, sino por un fin mayor, como quien entrega una ofrenda para algo o alguien…y las mejores ofrendas son cuando uno ofrece lo mejor, no lo poco o lo que sobra.

Quizás estamos en ese tiempo donde el “esposo no está” como dice el evangelio… es tiempo de ayunar. Y todos, de alguna manera, estamos englobados.



Buena jornada para todos.
Publicar un comentario en la entrada