viernes, 10 de marzo de 2017

JUSTICIA SUPERIOR Mateo 5,20-26.


Jesús dijo a sus discípulos:
Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.
Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal.
Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego.
Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso.
Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo. (Palabra del Señor)


El Señor nos pide cosas que, parecen, a veces imposible. Es que el mundo que vivimos nos lleva siempre a las discordias, odios, olvidos, injusticias, falta de solidaridad, y de fraternidad. Nos lleva a la ley del más fuerte, del grito para imponer ideas, a la falta de aceptación del otro, de sus ideas. A la falta de respeto a las ideas de los otros. A veces nos duele y mucho. Insultos, agravios… y el Señor nos dice: Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.


hace dos días en varios países del mundo, marcharon por los derechos de la mujer. También aquí, en nuestra patria Argentina. En muchos lugares agraviaron a la Iglesia, nos tocaron lo más sagrado que es nuestra madre, la insultaron, blasfemaron. Nos duele, porque la amamos, porque sentimos que a la Iglesia que la integramos todos, la insultan, la ensucian la atacan… y sin embargo hoy Jesús nos dice: si tu justicia no es superior a la de los escribas y fariseos… entonces se deben triturar esas ganas de ser igual de violentos que los que atacan, de ser vengativos, de “escrachar” a tal o cual persona


Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego.


¡Es difícil! Pero si no somos distintos, seremos iguales a aquellos que condenamos… esta y tantas otras, son pruebas  a la medida y calidad de nuestro amor, de nuestra caridad, de nuestra capacidad de perdonar y ser distintos en medio de una sociedad que nos quiere a todos iguales, con los mismos sentimientos de violencia y de venganza que los demás.


Es verdad que muchas veces no podemos evitar esos malos sentimientos, antipatías hacia quienes nos han hecho mal en la vida. Lo de arriba es solo un ejemplo, pero cada uno tiene cicatrices de heridas hechas por otros… lo que siempre podemos evitar es el consentir en aquello que sintamos. Quizás lo malo no está en no sentir, sino en consentir.


Entonces será tiempo de purificar el corazón.  Los escribas y fariseos creían que bastaba el cumplimiento externo de la ley sin preocuparse de los sentimientos internos . Jesús nos habla a la profundidad de nuestra vida, que podemos corregir cuando se anidan en ella sentimientos de resentimiento, de venganza. Que debemos purificarnos antes de partir a hacer una ofrenda. Y peor aun cuando el culpable somos nosotros:
Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti,
deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
¿Cuánto hacemos, que paso damos para reconciliarnos, para pedir perdón, para saldar las cuentas? O ¿esperamos en nuestro orgullo, que la otra persona se acerque?
¿No podemos mirar a nuestro alrededor primero y al horizonte después para saber cuál es nuestro compromiso, nuestro deber?


¿A quién amamos y a quién odiamos?
¿A quién buscamos y a quién despreciamos?
¿A quién perdonamos y a quién no?
¿A quién apoyamos y a quién negamos nuestra ayuda?     


Es difícil, pero es cristiano…nadie nos dijo que esto iba a ser fácil, pero es de luchadores confiados y valientes, apostar a nadar contra corriente cuando lo más fácil es seguir el itinerario marcado por el mundo de devolver violencia por violencia, desprecio por desprecio, olvido por olvido. Así nos va. Solo reaccionando y mirando las cosas y las personas con los ojos de Jesús podemos ser distintos. Si no seremos parte del problema y nunca la solución.


Buena jornada para todos.
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