jueves, 27 de abril de 2017

ENSEÑANDO, PROCLAMANDO Y CURANDO Mateo 9,35-38.


Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.
Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.
Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha." (Palabra del Señor)

Hoy en estas latitudes, celebramos a santo Toribio de Mogrovejo. Nacido en España, fue obispo de la arquidiócesis de Lima desde 1589 hasta 1606. La arquidiócesis de Lima abarcaba prácticamente toda América de habla española  desde Panamá hasta el Rio de la Plata. Recorrió su diócesis a pie o a caballo, aprendiendo  idiomas nativos para llevar la buena noticia. Un avanzado para la época donde las comunicaciones y publicaciones no eran sencillas y fácil .Es considerado el patrono de los obispos de América Latina, de ahí que hoy celebramos el día del Obispo.

El evangelio nos habla de una de las tantas veces que Jesús recorría ciudades y pueblos, enseñando a quien quiera escucharle, proclamando, o sea diciendo lo que debía decir,  en voz alta y públicamente, curando tanto lo de fuera como lo del alma.

Lo cierto es que recorría, salía, iba a todos los rincones que podía. No se quedaba en su sede esperando que la multitud llegue a Él. Iba al encuentro, como lo hizo con la samaritana en el pozo, como lo hizo disfrazado de buen samaritano ante el hermano judío lastimado en el camino, como lo hizo con aquel paralitico  cerca de la piscina de siloé, como lo hace con vos y conmigo saliendo a nuestro encuentro cada día. Jesús va, Jesús es verbo, es acción, es conquista, es observador de quien necesita, es amigo, hermano y siente compasión por esa multitud de gente. En vez de preguntar ¿Dónde están las autoridades religiosas o civiles que no se ocupan de esta gente? , se pone él a trabajar y pide que haya más obreros para recorrer la cosecha, pues el sembrador divino, ya ha sembrado hace tiempo en el corazón de cada hombre y en algún momento se debe cosechar los frutos…

Hoy Jesús también va. Con vos y conmigo, donde nos toque vivir. Lo llevamos al hogar, a la familia,  a la Iglesia, al trabajo, a los compañeros, a los amigos, a la pareja, a los hijos o padres…también nos toca compadecernos, es decir padecer con el otro que es distinto de sentir lástima y ya… es mover la entrañas de misericordia  y actuar como lo haría el mismísimo Jesús en cada ocasión, sin prejuicios, sin intentar dar tantas explicaciones para esa “pobreza” física o espiritual de quienes nos rodean…


También es un buen día para orar al Buen Dios que nos siga dando y bendiciendo con vocaciones sacerdotales y religiosas, que nos ayuden en el itinerario de la vida de fe. ¿Qué haríamos sin las manos que puedan consagrar el pan? ¿Qué haríamos sin esos ayudantes del médico divino que nos ayudan a sanar nuestra alma?. También un día para rezar por nuestro obispo, para que tenga sabiduría y paz en la tarea de ser el Pastor que cuida de todas sus ovejas comenzando con sus sacerdotes.

Buena jornada para todos. Que Dios bendiga nuestro día.


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