lunes, 8 de mayo de 2017

NUESTRA SEÑORA DE LUJAN Juan 19, 25-27

NUESTRA SEÑORA DE LUJAN, PATRONA DE LA ARGENTINA

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.
Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien el amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo».
Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa. (Palabra del Señor)

Cuenta la historia que en 1630, un hacendado de Sumampa, Santiago del Estero,  solicito a un amigo suyo que le enviara una imagen de la Virgen desde Brasil. El amigo envió dos imágenes que una vez llegadas al puerto de Buenos Aires, continuaron el camino en carreta. Al pasar cerca del rio Lujan, los bueyes se resistieron en seguir andando. Cuando bajaban de la carreta la caja que contenía la imagen de la Inmaculada Concepción, los bueyes seguían el camino. Este hecho se interpretó como el deseo de la Virgen de quedarse en ese paraje: Lujan. Desde ese entonces miles de peregrinos llegan hasta la imagen de Nuestra Señora de la Pura y Limpia Concepción del Rio Lujan, patrona de la Argentina.




Y el evangelio nos recuerda aquel momento más doloroso de Jesús en que  sin fuerzas, desgastado, y con lo último que le quedaba de aliento (debía erguirse sobre sus pies clavados para poder aspirar el aire que entraba en lo poco que le quedaba de pulmones) tuvo tiempo para mirar a su mamá, que sufría debajo de la cruz deseosa de ocupar ese lugar en vez del hijo moribundo…Mujer , ahí tienes a tu hijo, y mirando a Juan le dijo: ahí tienes a tu madre…estas frases, están enmarcadas por hechos donde el evangelista se aflige en poner: esto ocurrió para que se cumpliese la escritura…no hay entonces en ese mandato a Juan, solamente un gesto de delicadeza para con su mamá, sino una acción profética de que así sería para siempre: entregaba a su madre a toda la humanidad representada por Juan. 

Solo basta leer esos últimos momentos de la vida de Jesús para descubrir lo que digo: el cartel sobre su cabeza, la ropa sorteada, la lanza sin que quiebren ninguno de sus huesos, la sed de Jesús…y ¡esto de María!... desde ahí , ella acompañó siempre a los apóstoles, esperó con ellos la llegada del Espíritu Santo, dio los datos de la infancia de Jesús, de la fuente de las parábolas dichas por el Maestro… desde ahí, María es Madre de los apóstoles y madre nuestra,  que solícitamente atiende a los hermanos de su hijo, que peregrinamos por aquí…


Que nuestra Señor de Lujan nos ayude a los argentinos a tener una mirada distinta sobre nuestra patria, mirada de esfuerzo,  de trabajo, de sacrificio, de solidaridad, de paz, de DIÁLOGO, de igualdad, de justicia, de honestidad.


Buena jornada para todos. Que Dios bendiga nuestro día y Nuestra madre nos proteja con su manto.
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