martes, 30 de mayo de 2017

QUE TE CONOZCAN A TI, PADRE... Juan 17,1-11a.



Jesús levantó los ojos al cielo, diciendo:
"Padre, ha llegado la hora: glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a ti, ya que le diste autoridad sobre todos los hombres, para que él diera Vida eterna a todos los que tú les has dado.

Esta es la Vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu Enviado, Jesucristo.

Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste.
Ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía contigo antes que el mundo existiera.
Manifesté tu Nombre a los que separaste del mundo para confiármelos. Eran tuyos y me los diste, y ellos fueron fieles a tu palabra.
Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti,
porque les comuniqué las palabras que tú me diste: ellos han reconocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me enviaste.
Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque son tuyos.
Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío, y en ellos he sido glorificado.
Ya no estoy más en el mundo, pero ellos están en él; y yo vuelvo a ti." (Palabra del Señor)


Conocer, de nuevo ese verbo.
Meditaba estos días,  acompañado por algunos comentarios muy positivos, que nosotros en nuestra vida vivimos relacionándonos con los demás. Siendo bebes, nos relacionamos primero con mamá…luego con papá,  con los hermanos. Comenzamos a relacionarnos con los que están a la vuelta, los abrazamos, nos abrazan…

En el jardín de infantes, en la escuela primaria o secundaria, vivimos de relaciones con otros de la misma edad, nos queremos o no, nos sentimos bien con ellos o no.

Nos relacionamos con la novia o el novio, nos amamos, nos conocemos, nos sabemos el uno del otro. Cuando amamos verdaderamente, sentimos conocer más a la otra persona, sus virtudes y su potencial, que la persona misma que está  al lado.
Nos relacionamos bien con nuestra esposa o esposo, nos amamos, nos conocemos cada día más. Pasan los años, y si el amor es verdadero, crece, se refunda siempre es siempre nuevo, con una mirada sabemos lo que piensa, lo que le pasa.

Nos relacionamos con nuestros hijos, casi como el circulo, ahora los abrazamos, los amamos, lo levantamos jugamos con ellos. Sabemos de esos pequeñitos defectos en su cuerpo, sus lunares, su pelito,  les damos la mano para enseñarle a caminar, los mimamos…

Al relacionarnos, nos conocemos más y más.


A pesar de que las redes sociales nos acercan, en cierta medida nos hicieron retroceder un poco en esto de relacionarnos con los que están al lado, pues nos aleja de ellos, para comunicarnos aun en esos momentos de vida familiar intensa, con personas lejanas, o con situaciones de otras partes…


Entonces a veces nuestras relaciones comenzaron a no ser tan buenas aumentado todo esto por la falta de tiempo, de espacio, la necesidad de trabajar más horas alejándonos del hogar y de los que amamos, y a veces permitiendo que esas relaciones estén interferidas por terceras personas que hacen daño a la relación…


Cuando nos relacionamos bien, conocemos bien…cuando fallamos en la relación, fallamos en el conocimiento…


Y ¿con Dios?  a veces creemos que ser progres, ser de este tiempo, de este lugar, es quitar toda relación con Dios… ¡viva el ateísmo! Sacamos a Dios de nuestras escuelas, de nuestros lugares públicos… prohibimos la señal de la cruz, queremos un mundo sin Dios.


Pero aun así, nunca podrán quitar del ser humano la enorme necesidad de comunicarse con el creador, con su creador, con su mentor, con su “fabricante”. A él recurrimos aunque sea para preguntar el manual de indicaciones de esta vida…

Esta es la Vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu Enviado, Jesucristo.

El conocimiento no viene por saber más de Biblia, de religiones, o de salmos, o ser de esos que el Papa llamaba el otro día sacerdotes (cristianos en general) Google o Wikipedia,  sabelotodos que tienen respuesta para todo y todos… conocer a Dios, es intensificar mucho nuestra relación con Él, es hacer que cada versículo de la Biblia, tenga vida en la vida nuestra, que cada Palabra suya la convierta en vida para mí y los demás… 


Quizás cuando Jesús oraba en la última cena, lo decía por vos o por mi… quizás quiera incluir en ese número a ti, esperando que puedas relacionarte con Dios y dejándote relacionar por Él, amándolo y dejándote amar por él.

nos dice que quedamos aquí, Él sabe el mundo que vivimos y aun así se atreve a desafiarnos que estar en este mundo, ya gozando de la vida eterna, es conocerlo a Él, gozándonos de su relación con Él, siendo cada vez más parecidos a Él, sintiéndonos amados por Él.


Ojalá que estemos en ese camino. Que vivamos nuestra relación con Dios como quien se relaciona con el ser más amado de esta tierra, que seamos amigos, que lo visitemos, que aprendamos, que sonriamos por su presencia en  nuestra vida.



Buena jornada para todos, Dios bendiga nuestro día
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