jueves, 11 de mayo de 2017

SERÁN FELICES, SI SABIENDO ESTO, LO PRACTICAN Juan 13,16-20.


Después de haber lavado los pies a los discípulos, Jesús les dijo:
"Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor, ni el enviado más grande que el que lo envía.
Ustedes serán felices si, sabiendo estas cosas, las practican.
No lo digo por todos ustedes; yo conozco a los que he elegido. Pero es necesario que se cumpla la Escritura que dice: El que comparte mi pan se volvió contra mí.
Les digo esto desde ahora, antes que suceda, para que cuando suceda, crean que Yo Soy.
Les aseguro que el que reciba al que yo envíe, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me envió". (Palabra del Señor)

Un cuento de Antony de Mello, un sacerdote jesuita y psicoterapeuta, conocido por sus libros de espiritualidad, nos habla de la vida en un monasterio.

Su abad se hallaba muy preocupado. Su monasterio años atrás había visto tiempos de esplendor, lleno de novicios, lleno de monjes…pero de pronto llegaron esos malos tiempos: la gente no acudía al monasterio a alimentar su espíritu, no había novicios, sólo quedaban unos pocos monjes que cumplían triste y rutinariamente sus obligaciones.


Un día, decidió pedir consejo, y acudió a un anciano obispo. Después de viajar varios días, le planteó la situación y le preguntó: "¿A qué se debe esta triste situación? ¿Hemos cometido acaso algún pecado?". A lo que el anciano obispo respondió: "Sí. Han cometido un pecado de ignorancia. El mismo Señor Jesucristo se ha disfrazado y está viviendo en medio de ustedes, y ustedes no lo saben". Y no dijo más.

Durante el viaje de regreso, sentía como si el corazón se le saliese del pecho. ¡No podía creerlo! ¡El mismísimo Hijo de Dios estaba viviendo ahí en medio de sus monjes! ¿Cómo no había sido capaz de reconocerle? ¿Sería el hermano sacristán? ¿Tal vez el hermano cocinero? ¿O el hermano administrador? ¡No, el no! Por desgracia, él tenía demasiados defectos…


Pero el anciano obispo había dicho que se había "disfrazado". ¿No serían acaso aquellos defectos parte de su disfraz? Bien mirado, todos en el convento tenían defectos… ¡y uno de ellos tenía que ser Jesucristo!


Cuando llegó al monasterio, reunió a sus monjes y les contó lo que había averiguado. Los monjes se miraban incrédulos unos a otros. ¿Jesucristo… aquí? ¡Increíble! Claro que si estaba disfrazado…. Entonces, tal vez… Podría ser Fulano.. ¿O Mengano? ¿O….?


Una cosa era cierta: Si el Hijo de Dios estaba allí disfrazado, no era probable que pudieran reconocerlo. De modo que empezaron todos a tratarse con respeto y consideración. "Nunca se sabe", pensaba cada cual para sí cuando trataba con otro monje, "tal vez sea éste…"


El resultado fue que el monasterio recobró su antiguo ambiente de gozo desbordante. Todo cambió para bien. Volvieron las vocaciones, los novicios y la gente que acudía al monasterio a beber espiritualidad…




Ustedes serán felices si, sabiendo estas cosas, las practican. Dijo Jesús en la última cena, después de lavarle los pies a sus discípulos, y explicarles el gesto de caridad, de humildad… lavar los pies a los otros…lavarse los pies entre todos.. Hay muchos “Jesús disfrazado” como dice el cuento y uno de ellos puede ser el hermano que está a tu lado.


El Papa francisco decía:


Lavar los pies es: "yo estoy a tu servicio". Y también nosotros, entre nosotros, no es que debamos lavarnos los pies todos los días los unos a los otros, pero entonces, ¿qué significa? Que debemos ayudarnos, los unos a los otros….



Ayudarnos… hoy quizás sea un día para decirle al otro: ¿en qué te puedo ayudar? Te doy mi tiempo que es valioso, te doy mi mano para lo que necesites, te doy mis pies para ir donde necesites, te doy mi esfuerzo. Hoy podemos decir como el canto: mi cansancio que a otros descanse. Ayudarnos, aunque estemos enojados, aunque estemos tristes, aunque no nos den ganas, aunque la persona a la que ayude no es de mi agrado… ayudarnos, sabiendo que está “Jesús disfrazado” en cada hermano al que ayudo.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día
Publicar un comentario