jueves, 4 de mayo de 2017

"YO SOY EL PAN VIVO BAJADO DEL CIELO" Juan 6,44-51.


Jesús dijo a la gente: "Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en el libro de los Profetas: Todos serán instruidos por Dios. Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí.
Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre.
Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna.
Yo soy el pan de Vida.
Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron.
Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera.
Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo". (Palabra del Señor)


Parece, sobre todo en nuestros países que luchan por su
desarrollo, que permanentemente tenemos que pensar en el estomago, en el día a día, en el alimento cotidiano. Vivimos en fronteras de mucha exclusión, de mucha desigualdad.  El nuestro, es un país que puede abastecer de alimento a todo el mundo y sin embargo hay quienes mueren de hambre, y eso duele. La falta de trabajo, la falta de oportunidades, a veces quiebra hasta al más fuerte…entonces casi siempre debemos mirar al cielo y pedir por ese maná celestial, porque, como aquel pueblo que caminaba por el desierto, también a nosotros nos falta de todo, nos falta lo básico. Y pedimos y rogamos, y siempre llega por el esfuerzo humano, por el trabajo, y por la misericordia divina , ese maná del cielo…


Pero en definitiva, eso con el correr de los años, será historia y cada día tendremos que luchar por lo mismo…



¿Y el alma? y ¿nuestro espíritu?...eso nunca será historia porque será eternamente joven, y será lo que llevemos y con lo que vamos al encuentro de Dios en la Patria definitiva.  Y ¿Cómo cuidamos todo esto? ¿Cuánto lo alimentamos? En definitiva, todo aquello pasa…solo Dios queda, solo lo que nos lleva hasta el padre, solo lo que nos conecta a la eternidad. El cuerpo envejecerá, ya no seremos los robustos y hermosos cuerpos y rostros que llenan las calles, el hambre se saciará, pero ¿y el hambre de eternidad, de trascendencia? ¿Cómo alimentamos?

Ojalá que tantos árboles al frente no nos impidan ver el bosque. Jesús es el Pan de Vida. Si dicen que de los católicos solo el 13% vamos a misa y de esos ¿Cuántos recibimos a Jesús eucarístico? Cada uno puede sacar las propias conclusiones en su parroquia o capillas…muy poco… entonces es como que no nos alimentamos con ese pan del cielo,  ni con la palabra de Dios.


Colectas y colectas para comedores asistenciales, para Caritas, y ESTA MUY BIEN… tratamos de ayudar a alimentar,  a que nadie les falte el alimento y ESTA BIEN…pero ¿cuánto ayudamos a que los demás puedan alimentar el alma?



Buena jornada para todos. Que Dios bendiga nuestro día.
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