viernes, 9 de junio de 2017

ESCUCHABAN A JESÚS CON AGRADO Marcos 12,35-37.


Jesús se puso a enseñar en el Templo y preguntaba: "¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David?
El mismo David ha dicho, movido por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies.
Si el mismo David lo llama 'Señor', ¿Cómo puede ser hijo suyo?". La multitud escuchaba a Jesús con agrado. (Palabra del Señor)


Ayer, antes de ayer, eran los otros los que cuestionaban a Jesús. Hoy Jesús cuestiona. Hoy Él interroga a manera de crítica, las enseñanzas de mucho tiempo, por mala interpretación de la historia, de la Palabra.
Toda la “propaganda” decía que el Mesías vendría como Hijo de David, o sea sería un rey glorioso, fuerte y dominador. Jesús les dice que esa no es la idea del mesías. Todavía hoy, algunos lo esperan así, por eso no aceptan a Jesús como Mesías, sino como un profeta maravilloso que vivió  en un tiempo y espacio…pero solo eso, un profeta.

La gente sencilla, los humildes, los pobres de Yavhe, entendieron el mensaje.

La multitud escuchaba a Jesús con agrado, dice el texto. Para ellos fue un Mesías grandioso, un rey poderoso que no tenía que ver con el poder y la dominación sino un rey del alma y el corazón. Así se lo hicieron saber  cuando, al grito de hosanna , bendito el reino que viene de nuestro padre David, ponían mantos a su paso y con ramas lo aclamaban al entrar a Jerusalén…

¿Es para nosotros el mesías de nuestra vida?

Muchos, por la enseñanza, por la vivencia, por otros factores, creen que ese Mesías, es un Dios dominador, sumamente molesto, que nos controla, que nos esclaviza,  un Dios que quiere ejercer su poder con la determinación sobre nuestra vida, fijándonos un destino inamovible…

Otros, creen en un Dios que está allá, lejos, un Dios que dejó nuestra vida librada a la suerte, o que tiene relación con unos pocos y a los otros ni conoce…

Otros creen en un Dios energía que está ahí y que depende de si nosotros nos acercamos o no para poder recibir esa fuente.

Hoy, Jesús se pone frente a cada uno y le cuestiona esa forma de entender a Dios, mostrándose tal cual es: alguien de bondad, que quiere hacernos entender que el Mesías para nuestra vida, es un Mesías que nos ofrece felicidad no sin antes pasar por cruces , sufrimientos, incomprensiones, momentos de dolor, pero que al fin triunfa por sobre todos. Un Mesías que se acerca, que viene a mí, que sale a mi encuentro.

Qué bueno sería que también nosotros, escuchemos a Jesús con agrado. Qué bueno sería esperar el momento de la lectura  o la escucha diaria, con agrado.  Qué bueno tener ese mismo espíritu de los que escuchaban en aquel tiempo al maestro. Quizás ni la lectura ni la escucha tengan música de fondo, ni dibujitos o imágenes, pero lo que importa es sentir que Jesús me habla, que tiene algo especial para mí, que  se comunica conmigo personalmente, que me dice al oído algo que es solo para mi…


Buena jornada para todos. Que Dios bendiga nuestro día
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