lunes, 19 de junio de 2017

OJO POR OJO, DIENTE POR DIENTE Mateo 5,38-42.


 
Jesús, dijo a sus discípulos:
Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente.
Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra.
Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él.
Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado. (Palabra del Señor)



Lamentablemente, hay casos, en que parece, hemos vuelto a la ley del Talión. Era una ley del derecho romano, ojo por ojo, diente por diente, es decir se castigaba con el mismo daño que se había  hecho al otro. Peor aún, hoy, en muchos casos, la venganza suele ser peor que el daño, y no solo es el ojo o el diente sino que  se cobra con la vida. Hay una exagerada dosis de violencia, de odio, de apuro, de nerviosismo. Un increíble comportamiento de jungla donde aún prevalece la ley del más fuerte.  Aumentado por supuesto por el consumo de alcohol o drogas que saca lo peor de uno, que  quitan el pudor natural o la tranquilidad habitual y le hacen un ser sumamente violento que se las agarra  incluso contra los que más quiere o , bueno, eso dicen al menos. Gritos para imponer lo que uno piensa, anonimato de redes sociales que permiten decir absolutamente todo lo que uno quiera, de mala manera, insultando, destruyendo… hay una gran dosis de violencia alrededor nuestro.


El “pero yo les digo”, se lo dijo a ese grupo de seguidores más profundamente cercanos y guerreros del nuevo mundo, un mundo justamente donde la guerra sería dada no con armas, sino con la palabra, el diálogo, la paz…nos lo dijo a nosotros…

Quizás nosotros podamos seguir este ejemplo:

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Un importante empresario gritó al director de su empresa, porque no le había hecho llegar a tiempo la información que requería con urgencia. El director llegó a su casa y al ver sobre la mesa un abundante almuerzo gritó a su esposa, a quien acusó de estar mal gastando innecesariamente su dinero. 

Su esposa mortificada por la ingratitud de su esposo, que no era capaz de reconocer el esfuerzo por tenerle un buen almuerzo, gritó a su vez a la empleada de servicio doméstico porque en ese momento rompió un plato. 

La empleada, a su turno, se desahogó con el perro al que le dio un puntapié por cruzarse en su camino.

 El perro con su rabia contenida salió corriendo y mordió a una señora que pasaba por el frente de la casa, porque estaba obstaculizando su salida por la puerta. 

Esta señora fue al hospital para ponerse la vacuna y que le curaran la herida. 

Cuando un joven médico le aplicó la inyección, la mujer lo gritó, tachándolo de incompetente porque se la aplicó con dolor. 

El joven médico al llegar a su casa y encontrar en la mesa una comida que no era de su agrado, gritó a su madre quejándose de no encontrar un alimento de su gusto en la cena. 


Su madre,  acarició los cabellos de su hijo diciéndole: – "Hijo querido, prometo que mañana haré tu comida favorita. Te perdono por que debes haber tenido un día difícil. Tú trabajas mucho, estás cansado y precisas una buena noche de sueño. Voy a ser más cuidadosa y te llevaré un té a la cama para que puedas descansar en paz. Mañana te sentirás mejor". 

Bendijo a su hijo y abandonó la habitación, dejándolo solo con sus pensamientos… 

En ese mágico momento, el hijo recapacitó por haber sido injusto con su madre y se interrumpió así el círculo del odio, porque se estrelló con la tolerancia, la dulzura, el perdón y el amor.
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Alguien  tiene que tener la capacidad y el poder de decir:¡¡BASTA!!... y lo que pasa por uno, triturarlo para no seguir con ese círculo de odio o mejor dicho con esa espiral de odio que sabemos dónde comienza pero no sabemos dónde termina.


Por eso, es increíble ver como hijos golpeados por sus padres o violentado en toda forma, pueden con el tiempo construir sus propias familias, sanas, fuertes, donde reina la paz, donde hay dialogo, donde hay atención hacia los hijos, dedicación a ellos, amor. ¡Rompieron el circulo de odio!.y demostraron que SI SE PUEDE.

O muchos jóvenes que fueron descartados por la sociedad, ignorados, maltratados, o fueron consumidores de droga , hoy son de esos que se dedican a ayudar a los demás ¡rompieron el circulo de odio!

Por eso, y siguiendo con el cuento, ¿con quién me identifico? ¿Soy de los que llevan el odio contenido a donde vamos? O ¿somos como esa mamá que rompe todo y comienza una espiral de bondad infinita que termina junto al Señor?


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día




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