jueves, 8 de junio de 2017

RESUMEN DE LA LEY Marcos 12,28b-34.


Un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Cuál es el primero de los mandamientos?».
Jesús respondió: "El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas.
El segundo es: Amarás a tu prójimo como a tí mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos".
El escriba le dijo: "Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios".
Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: "Tú no estás lejos del Reino de Dios". Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas. (Palabra del Señor)


613 preceptos alineados en tanto tiempo de historia. La verdad, que se perdía el eje, el alma de la ley. Eran más las prohibiciones (365) que los mandamientos (248). A veces, se confundía tanto uno con otro, que se perdía el sentido del más importante o del menos importante. No caminar tantos pasos en sábado, quizás estaba a la misma consideración que servir a Dios…
Este  escriba, maestro de la ley, que se las sabía a todas, también, confundido, pregunta a Jesús.


Él se lo resume en los dos mandamientos principales: amar a Dios y al prójimo, pero uno y otro están enlazados. No es Dios una persona egoísta y por ende necesita que lo amen, y lo llenen de alabanzas. No es un ególatra que necesita una corte de admiradores y aduladores…lo que pasa es que en el amor a Dios, amamos a los hermanos, porque el que ama a Dios de verdad,  derrocha amor …entonces esa cruz que tiene el parante vertical, se transforma en  amor por el horizontal que llega a todos.

Pero, la condición es amar a Dios CON TODO. 

Dice  con todo tu corazón,  o sea en lo más intimo, con toda la voluntad de amarlo (primer paso: quiero amar a Dios) . El corazón designaba  el interior del hombre, su espíritu, su conciencia…

Con toda tu alma, es decir con toda la capacidad de amar y de apasionarte. Solo basta pensar en qué y de qué manera ponemos pasión en nuestra vida para darnos cuenta que a Dios no le damos lo mismo. No tenemos la misma pasión para ir a un lugar de diversión que para ir a nuestras liturgias, por ejemplo… no tenemos la misma pasión para devorarnos libros de auto ayuda o de novelas, que para  acercarnos a la Palabra de Dios…

Con toda tus fuerzas, con toda tu energía, pero para siempre. Hago un viaje largo, pero puse combustible una vez solamente… quedaré a medio camino si no vuelvo a cargar… con perseverancia, no para ahora y ya, no por un flash de enamoramiento con Dios, para siempre, y por eso debo cargar combustible cada tanto, debo renovar mi vida espiritual, debo darme tiempo para llenar el alma…

Con todo tu espíritu, que no haya lugar en él donde no se ame a Dios en primer lugar. No podemos, los que amamos a Dios, darle lugar a tantas cábalas, a ídolos de plomo pero con pies de barro, a amuletos, o a tantos hechiceros a quienes, muchas veces entregamos la confianza…

Y al prójimo como a ti mismo. Frases que decimos sin pensar, frases de catecismo o dichas por otros que hicimos nuestra. Frases que se completan con: así como no quiero que me griten entonces no grito, como no quiero que me insulten no insulto, como no quiero que me hagan esto o aquello, no lo hago a los demás… y terminamos definiendo este segundo mandamientos con los NO, en vez de con los SI.

El tema será preguntarnos si realmente nos amamos a nosotros mismos, bien, no solo en el decorado, en el cuidado personal… amarnos bien, alimentarnos bien, sanar heridas del pasado, liberarnos de muchas taras que se pegaron a nosotros a lo largo del camino y no nos dejan levantar vuelo, si hice un proyecto de vida y hacia él voy , si me sentí amado en la infancia , si me sentí despreciado y por ello ahora hago sufrir a otros que no tienen culpa de lo que me pasó…

Muchas preguntas. Quizás sabemos nosotros también resumir la ley de amor de Dios, quizás sepamos porque somos catequistas, profesores, pastores… pero hoy el evangelio es para todos, para que respondamos desde el fondo del corazón, si realmente amamos a Dios y si amamos al prójimo, y si antes de amar al prójimo, nos amamos lo suficientemente bien como para salir a amar con el mismo amor de Dios a los hermanos.

Jesús sana, Jesús cura, Jesús enseña. A él, vamos, que lo necesitamos para amar bien.


Buena jornada para todos, Dios bendiga nuestro día.
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