sábado, 29 de julio de 2017

SANTA MARTA Juan 11,19-27.


Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano.
Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa.
Marta dijo a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.
Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas".
Jesús le dijo: "Tu hermano resucitará".
Marta le respondió: "Sé que resucitará en la resurrección del último día".
Jesús le dijo: "Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá;
y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?".
Ella le respondió: "Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo". (Palabra del Señor)

Hoy la memoria nos invita a contemplar a santa Marta. Hermana de lázaro y María. Aquella que se quejaba de que su hermana estaba gozando de la presencia de Jesús escuchándole, mientras ella, se afanaba limpiando la casa.  ahora era una familia en duelo ante la muerte de Lázaro.
Estaba en casa, recibiendo a todos los que iban a compadecerse.
Se enteró que Jesús venía, cuatro días después de que los “necesitaban”, cuatro días después de la muerte de lázaro.

Y ella salió al encuentro de Jesús mientras María se quedaba en casa. Ella no podía quedarse quieta.
Cuando llegó hasta Jesús parecía que el corazón quería salirse por los labios. Y habló. Tenía un reproche que hacerle y no se lo podía guardar, no se podía quedar callada. Pero aún en el reproche, vino una muestra de fe imponente: hasta confiar en lo imposible,  la resurrección de su hermano:
Si hubieras estado aquí mi hermano no hubiera muerto, Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas". +


En Marta encontramos el testimonio profundo en eso de “salir al encuentro de Jesús”.
No se podía quedar en casa, debía buscarlo en el camino, no podía quedarse sentada, debía salir al encuentro.
Buscar a Jesús en el camino, salir al encuentro, dejar la modorra como Iglesia, ir al encuentro del Jesús que hoy necesita una mano, buscar en los caminos, en los hogares, en las calles, en los colegios, en nuestras oficinas, a ese Jesús, es hacer una Iglesia en salida que busca hasta en las periferias existenciales. Hay muchos Jesús niños, jóvenes, familias, adultos sin hogar, ancianos que necesitan que vamos al encuentro, que no los esperemos en casa, en el templo, en la parroquia, en el grupo. No basta con mantener las puertas abiertas esperando que todos entren, porque eso es esperar que vengan. Debemos ir al encuentro. Nuestros grupos deberían ser nuestras fuentes de alimentación donde cargamos batería, para ir, jugarnos en tantos Cristo que vienen.

En Marta encontramos una oración natural, desestructurada, sincera. ¿Cuántas veces le echamos culpa a Dios de lo que nos pasa? ¿No sería más sano ir un día hasta él y “reprocharle” lo que nos pasa? Cuando creímos que Él no estaba cuando lo necesitábamos, cuando me abandonó ante los que me hicieron mal, cuando sentí su silencio cuando quería escuchar su consejo, cuando se quedaron sin trabajo en casa, cuando perdí un bebé, cuando las deudas me asfixian, cuando la vocación entra en una meseta casi desierta, ¿Por qué Señor?, ¿por qué yo? , ¿Por qué a mí?...
Era un reproche que esperaba la respuesta de Jesús. No le dijo después: ni me hables, me abandonaste justo cuando te necesitaba…esperó las palabras de Jesús. No vale irse antes de que recibamos respuesta. En ese caso sería un monólogo. En el dialogo Jesús también habla, y consuela. En eso también es ejemplo Marta: esperar la respuesta.

Que santa Marta nos ayude a salir al encuentro de Jesús. Nos ayude a movilizar nuestra vida cristiana, nos ayude en la oración, en el diálogo con el Maestro. Que nos ayude a amar a Jesús, a tener confianza en Él, a confiar hasta en lo imposible, sabiendo que para Él nada lo es.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día en especial a todas las Martas



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