lunes, 31 de julio de 2017

SEMILLA DE MOSTAZA Y LEVADURA EN LA MASA Mateo 13,31-35.




Jesús propuso a la gente otra parábola:
"El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo.
En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas".
Después les dijo esta otra parábola: "El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa".
Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas,
para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo. (Palabra del Señor)


Tan pequeño es el inicio, tanto como una semilla de mostaza. La vida misma nos enseña que todo lo grande comienza con un inicio pequeñito, sencillo, humilde.

Puedes cambiar el mundo tan solo en un instante. 
Puedes cambiar el rumbo, si quieres que eso pase. 
Puedes mirar adentro tus sentimientos el universo traerá tus sueños. 

Cambiar el mundo, empieza por ti. 


Dice Alejandro Lerner en su canción Cambiar el Mundo

Yo mismo doy fe de ese primer momento.Mi vida junto a Eli mi esposa, comenzó con una mirada profunda en un momento justo de la vida. Con el tiempo esa mirada se convirtió en  un matrimonio, que nos hizo padres y hoy abuelos… cada uno tiene en su propia vida  ejemplos de eso que ha comenzado pequeñito, insignificante y que se ha convertido en algo grande: la profesión, la relación, la amistad, la vocación,  un crecimiento económico, un movimiento apostólico que comienza con poco y después se hace grande, un grupo…la transformación del mundo comienza por uno. Una gran construcción comienza en una pequeña idea, una gran vida comienza con un pequeño proyecto e ideal de un chico o una chica que se atreven a soñar.

En la vida de Cristo, también la cosa comienza con algo pequeño: una lectura, un consejo, un amigo, una homilía, un retiro. Hasta esos grafitis escritos en paredes o vehículos, a veces sirven para comenzar esa vida de Cristo en uno mismo, que es la Gracia, para que con el tiempo sea grande y fuerte y ayude a otros a cobijarse y vivir mejor.


También, es bueno recordarnos que nunca debemos descartar lo poco que podamos hacer,  para poder transmitir la misericordia de Dios, lo pequeño, lo que a ojos de los demás son cosas pequeñas e insignificantes. Un gesto, una palabra, puede ser esa semilla de mostaza que se haga grande con el tiempo. A veces más que palabras, la gente necesita testimonios. Me encargo de cosas de mi casa sin que nadie me lo pida,  soy comedido en servir, primereo con la buena acción:  ejemplos de sembrar pequeñas semillas que Dios mismo se encargará de hacer crecer.

También nos da este otro ejemplo de la levadura. Una
pequeña porción de ella tiene un poder transformador muy grande. El pan sin leudar, generalmente es seco y duro. El pan con levadura es suave, poroso, esponjoso. Al introducir la levadura se produce una trasformación de la masa, al llegar el reino de Dios se produce una trasformación en la vida. Todo cambia, ya nada es igual. Se multiplican las gracias, se multiplican los amigos, se multiplican las personas que ayudan, que suman.

O sea que la primera transformación se da en nuestra vida personal. Para cambiar el mundo , hay que empezar por uno mismo. Y si ya estamos en eso, confiemos de que la Gracia de Dios actuante en la vida propia, trasforme la vida de quienes nos rodean.
Si, el reino es como un grano de mostaza, y como la levadura en la masa.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

Publicar un comentario