viernes, 11 de agosto de 2017

EL QUE QUIERA IR DETRÁS SUYO Mateo 16,24-28.


Entonces Jesús dijo a sus discípulos: "El que
 quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. 
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará.
¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?
Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras.
Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de ver al Hijo del hombre, cuando venga en su Reino". (Palabra del Señor)



Tres cosas a la que debemos estar dispuestos si realmente queremos vivir la vida cristiana:

Renunciar a si mismo…en un principio parece anular la propia personalidad e ir como rebaño sin vida propia, sin poder opinar distinto, siguiendo a un líder que lleva por cualquier camino.  O parece que es estar dispuesto a auto renuncia,   como privarnos de ciertos placeres o lujos a fin de conseguir alguna buena Causa… la renuncia a sí mismo es destronar al yo, para permitir que Dios reine la vida, es renunciar a hacer toda la vida con el yo de centro,  como actores de la obra : “cuarto cualquiera” o sea primero yo, segundo yo, tercero yo…cuarto, cualquiera.  Es poner a Dios como iluminador de nuestro proyecto de vida al cual soñaré por la capacidad para servir a los demás, en quienes vive Dios. es poner al centro de la vida, como lo más importante a Dios.

Tomar la cruz… es decir asumir la vida de sacrificio. La vida cristiana es una vida de servicio como sacrificio. Servir debería ser nuestra forma de asociar la vida a la cruz del Señor. Deberíamos, entonces, estar dispuestos a abandonar la comodidad o las ambiciones personales pues a veces servir a Jesús en ciertos ámbitos o con ciertas personas, no tiene mucha retribución  o recompensa e incluso el prestigio ni siquiera existe.
 Esto nos obliga muchas veces a dejar la comodidad del hogar, nuestra zona de confort esa en la que nos habituamos a estar, dejar la trasmisión de ese partido de futbol tan esperado, dejar la siesta, o abandonar temprano la cama, dejar a veces reuniones sociales o “juntadas” con amigos, con tal de servir a quien lo necesita, ayudar en los grupos de jóvenes, dar catequesis, visitar un hogar de ancianos olvidados por familiares… cada uno sabe donde puede hacerlo, con tal de asumir esa cruz, con la que nos asociamos y parecemos a Jesús…

Y seguirle… seguir a Jesús es seguirle en su Palabra,
pensamiento, obras.  Seguir las huellas del Maestro.  Solo basta ver como algunos siguen a sus líderes terrenales: cada palabra es amplificada, cada pensamiento es enmarcado en cuanta red social o propaganda haya, se conoce la hora en que se levanta, cuáles son sus actividades diarias, se quisiera estar siempre con él o ella, escuchando sus pensamientos, su manera de vivir y de encarar cada proyecto o momento. ¿Qué haría Jesús en este momento, en este acontecimiento? Podríamos preguntarnos, para poder adentrarnos en su vida, cuestionar, investigar, leer la Palabra donde seguramente encontraremos su manera de pensar que nos ilumine el camino…

De que nos sirve, saber todo del mundo, ganar el mundo, ser famosos, tener bienes, poseer la ultima generación de celulares, si perdemos la fe, la vida del alma… por eso, perder muchas veces es ganar. Perder la vida , dándola, sirviendo, es ganar la vida para siempre.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día.


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