lunes, 25 de septiembre de 2017

NO SE ENCIENDE UNA LAMPARA PARA ESCONDERLA Lucas 8,16-18.



Jesús dijo a la gente:
"No se enciende una lámpara para cubrirla con un recipiente o para ponerla debajo de la cama, sino que se la coloca sobre un candelero, para que los que entren vean la luz.
Porque no hay nada oculto que no se descubra algún día, ni nada secreto que no deba ser conocido y divulgado.
Presten atención y oigan bien, porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que cree tener". (Palabra del Señor)

Tres  frases, tres enseñanzas.
  • Lo de la lámpara, todo lo entendemos. Más en esa época que no había luz eléctrica. Era toda una cuestión encender la lámpara, y alimentarla con aceite para que no se apague…si después de todo el trabajo de  encenderla, todavía se la escondía o ponía debajo de una mesa, la actitud sería de alguien no muy en sus cabales.  Si pensamos que hemos sido encendidos de una otra manera, encendido con virtudes, con dones, encendidos como cristianos, si somos evangelios, si en nosotros han encendido inteligencia, capacidades, si Dios nos ha regalado la gracia de su gracia, esconder esta lámpara que somos es en cierta manera, fracasar en nuestra esencia . ¡cuántos dones, talentos, virtudes son puesta debajo de mesas que nadie puede aprovechar! ¡Cuánta bondad hay en nosotros que nadie ve porque nos escondemos! ¡Cuánta luz podemos ser y sin embargo estamos perdiendo el tiempo metidos en situaciones que no nos hacen bien! ¡Cuánta Palabra podríamos llevar y nos metemos debajo de una mesa a veces por miedo, otras por vergüenza!


  • Lo de lo oculto. A tres personas podemos o queremos ocultarle cosas:

  1. A nosotros mismos, tratando de no ver las consecuencia
    de lo que hacemos, cerramos los ojos a los síntomas de las enfermedades que tenemos. No sacamos a la luz para corregir, esos pecados o defectos dominantes que actúan siempre y que corregimos por encima nomas no yendo al fondo de la cuestión.
  2. A los demás, y muchas veces nos hacemos parte de la mentira, pues una mentira lleva a otra y a otra y así. Se nos quita la paz.
  3. A Dios, nada más imposible.  Podemos ocultarnos cosas a nosotros no yendo a fondo en nuestro análisis o conocimiento, podemos ocultarles las cosas a los demás, hasta siendo hipócritas, mostrando una cara de lo que no somos, pero a Dios que ve el corazón, que sabe lo que somos y pensamos, es imposible.


  • Y la tercera frase, que parece una señal de injusticia, es una consecuencia de nuestras acciones. Si estamos bien físicamente, si estamos atléticos, hacemos gimnasia, nos esforzamos, el cuerpo estará preparado para nuevos esfuerzos. Si descuidamos el estado físico, perderemos hasta lo que hacemos.  Cuanto más estudiamos, más podemos aprender. Si no estudiamos, perderemos lo que sabíamos… un amigo montañista posa con un cartel, arriba de una cumbre que dice: cada vez mejor, cada vez más alto.  El que avanza, sigue y sigue y llega a otros lugares, y conoce nuevos destinos, nueva gente, conquista…por eso dicen que EL QUE NO AVANZA, RETROCEDE…



Buena jornada para todos, que Dios bendiga nuestro día y nos aumente sabiduría y gracia.
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