jueves, 14 de diciembre de 2017

Mateo 11,11-15. JUAN BAUTISTA



Jesús dijo a la multitud:
"Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él.
Desde la época de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos intentan arrebatarlo.
Porque todos los Profetas, lo mismo que la Ley, han profetizado hasta Juan.
Y si ustedes quieren creerme, él es aquel Elías que debe volver.
¡El que tenga oídos, que oiga!" (Palabra del Señor)

Elías tenía que venir para preparar la llegada del Mesías y reconstruir la comunidad: “El reconciliará a los padres con los hijos y a éstos con sus padres”(malaquias 3,24) n Juan, estaba representado Elías que venía a enderezar caminos, convertir corazones, esperando la llegada del Mesías. Pero tenía sus dudas. Un día mandó a preguntar a Jesús si Él era el mesias o debían esperar a otro.


Jesús contesta citando al profeta Isaías: “Vayan y cuéntele a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paraliticos andan, los leprosos quedan sanos, los sordos oyen, los muertos resucitan y una buena nueva llega a los pobres. Y, además, ¡feliz el que me encuentra y no se confunde conmigo!”… parece que Juan esperaba un guerrero que saque del trono a quienes lo tenían, pero no era a eso que había venido.



Sin embargo juan fue el Heraldo , el que decía la verdad sobre la necesidad de la conversion. Y fue arrebatado, y siempre hubo y habrá violencia contra el reino de Dios y él fue sacado del mundo por esa violencia.

Entonces nos queda ser más fuertes que la violencia misma. Recuerdo a Juan Pablo II en Argentina cuando estabamos en conflicto bélico por las islas Malvinas. Un 12 de junio de 1982. venía desde Gran Bretaña, y nos dijo en ese momento a los jóvenes de aquel momento pero que tiene fuerza de verdad para siempre:


"No dejen que el odio marchite las energías generosas y la capacidad de entendimiento que todos llevan adentro. Hagan, con sus manos unidas, una cadena de unión más fuerte que las cadenas de la guerra. Así serán jóvenes y preparadores de un futuro mejor; así serán cristianos".



O sea cuanto más fuerte es el odio, más fuerte debe ser nuestra paz, nuestra fuerza de la paz, nuestra capacidad de amar, cuanto más nos dividan, más fuerte debe ser nuestra ligazon a los hermanos que sueñan y luchan por un mundo mejor.


Este adviento nos haga unir fuerzas espirituales
rezando unos por otros y dandonos las manos para luchar juntos por un mundo mejor. Necesitamos ser Juan Bautistas para el mundo moderno que necesita enderezar los caminos y reconciliar a “padres e hijos” a la humanidad toda aunque sea en esa pequeña humanidad que es la familia.

Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día
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