viernes, 15 de diciembre de 2017

Mateo 11,16-19. ESPÍRITU DE CONTRA



¿Con quién puedo comparar a esta generación? Se parece a esos muchachos que, sentados en la plaza, gritan a los otros:
'¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!'.
Porque llegó Juan, que no come ni bebe, y ustedes dicen: '¡Ha perdido la cabeza!'.
Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: 'Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores'. Pero la Sabiduría ha quedado justificada por sus obras". (Palabra del Señor)


Ese espiritu de contradicción que encontramos entre los que convivimos, y a veces con nosotros mismos.


Hay gente que todo lo que se le sugiera , no les gusta. A todo le encuentran faltas, errores. No hay nada que le venga bien.


Vino Juan, que vivía en el desierto, ayunaba y se pasaba sin muchas cosas, fuera de la sociedad urbana; y decían de él: «Este hombre está loco al separarse de la sociedad y de los placeres humanos de esa manera¨.


Vino jesús, se juntó con toda clase de personas, compartiendo sus tristezas y alegrias y decían que es un borracho. A lo que hacía Juan le decían locura, a lo que hacía jesus le decían que tenía una moral baja o laxa...siempre había lugar para la critica



Hoy pasa lo mismo. Cuando la gente no quiere tomar en serio la verdad, les es muy fácil encontrar una disculpa para no hacerle caso.



Critican a la misma persona, antes de la conversión y después de la conversion. Si la Iglesia habla, porque habla, si la iglesia no habla, porque no habla.


Siempre hay una verdad, siempre hay sabiduría que pone luz sobre la oscuridad. Verdad sobre mentira, manto de bondad, sobre el mal. La sentencia no depende de la opinion de los opinologos, sino de la verdad, y esa verdad es la que debemos buscar y correr tras ella.

En todo camino, en toda relación social, en toda politica, siempre nos muestran una verdad como si fuera “la” verdad. Será hora de pedir insistentemente que Dios nos de la sabiduría .



Entonces la oracion será:

"Señor, concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las cosas que sí puedo y sabiduría para reconocer la diferencia.


Y entonces dejaremos de juzgar a todos con la vara que nosotros mismos ponemos. Si hacen porque
hacen, si no hacen porque no hacen. Y comprometernos cada uno en lo suyo, transformando de a poco cada lugar, y dando gracias por todos los que hacen cosas, por los que están en el barco manejando, por los que se juegan día a día, y poner nuestro granito de arena en todo, sumando, nunca restando, y restando a veces es criticando sin razón a los que ponen sus pies en el barro por los demás.

Buena actitud para cambiar en este adviento y para trabajar, más que nunca en mejorar el mundo de cada día, sin pensar en las criticas, que por hacer, recibiremos de gente que esta más parada en el balcón viendo pasar los protagonistas de la historia.

Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día
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