martes, 12 de diciembre de 2017

Mateo 11,28-30. MI YUGO ES SUAVE



Jesús tomó la palabra y dijo:
"Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.
Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.
Porque mi yugo es suave y mi carga liviana (Palabra del Señor)



Jesús hablaba a personas que querían estar bien con Dios, en paz, en serenidad, pero que, o lo religioso o sus autoriades de la fe, le ponían tantas trabas y normas que se les hacía complicado cumplir pero a la vez ser feliz con la vida de fe.


Todo era cuestión de exigencias. Todo era : esto no podes hacer, esto no se debe hacer, esto esta prohibido, esto no es agradable a Dios, esto que produces, debes darselo a uno o al otro…


los judios usaban la palabra yugo en el sentido de someterse a algo. Sin embargo Jesús parece usarlo no tanto como una exigencia o si, como una exigencia a medida de lo que podemos dar. Casi como un yugo adecuado para cada uno.


Dicen que los yugos de los bueyes se hacían en palestina, a medida. Se llevaba el buey al carpintero para que les tomara las medidas, luego se desbastaba la madera, se llevaba de nuevo al buey para medirselo. Era para que no le hiciera daño en la cabeza del animal, una herramienta muy protegida para arar el campo. Como una prenda de vestir, a medida .


Es como que dijera: la carga que yo te doy es la justa. Es a tu medida, no te lastima, se puede ir bien con ella…


No es siempre fácil de llevar. Cada uno lo sabe, pero una carga que se nos propone, llevemos con amor. Ahi estaba Él cargando el madero, una carga pesada pero llevada con amor y pensando en cada uno de nosotros: no les llamo siervos, les llamo amigos y no hay mayor amor que dar la vida por los amigos… una carga llevada con amor es más atenuada. Siempre recuerdo aquella historia que leí de un chiquito que llevaba a cuesta a su hermanito paralítico en brazos. Alguien le dijo, casi como reprochando vaya a saber a quien, a sus padres o mayores quizás: eso es mucha carga para ti, le dijo...y el chico que no era ni adolescente siquiera le respondió: “ no es una carga señor, es mi hermanito”. Vaya respuesta que enseña a llevar la carga nuestra de cada día con amor.


Ahora es mejor aun cuando ese yugo es doble. Cuando un amigo nos ayuda, cuando esposo y esposa van juntos ( de ahí conyuges), cuando mi lucha es ligada a la de otros… pero mejor aun cuando el que va conmigo es el mismo Jesús, que pecha conmigo, ara conmigo, pedalea en bicicleta de a dos conmigo, viene en la vida conmigo, y vamos juntos y lo ayudamos a construir un mundo mejor, a limpiar la tierra de piedras , a preparar el surco...voy con Él, y él viene conmigo unidos en el mismo yugo, a la par… ni adelante ni atrás, a la par conmigo y con Él siempre es más llevadero todo.


Y cuando hay días que aflojamos, que nos sentimos solos, cansados, abatidos, cuando lo que hacemos parece no servir para nada, cuando por más que trabajamos y trabajamos, la plata no alcanza, cuando a pesar de los esfuerzos, no logramos que los que
amo cambien de vida, cuando llegan estas fiestas y los recuerdos de quienes ya no estarán parecen taladrar el alma, está Jesús que nos dice: ánimo, vamos juntos, mi yugo es suave, y cuando no puedas más, yo voy a pechar para adelante por los dos.

Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día
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