sábado, 9 de diciembre de 2017

Mateo 9,35-38.10,1.6-8. CONMOVIDO



Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.
Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.
Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha."
Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.
"Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.
Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.
Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente." (Palabra
del Señor)


si el heraldo es el que traía el mensaje del rey, Jesús era el heraldo de su padre. Traía cetezas. No había dudas. No había inseguridades. Hoy el mundo necesita de certezas. Necesita saber con la seguridad de quien proclama que realmente Dios, existe, es, ama, es misericordioso, que busca al ser humano y que quiere su bien.
Y nos invita a ser sus heraldos, sus mensajeros en medio del mundo, de nuestras trincheras diarias, de nuestro trabajo, hogar, estudio, en nuestro noviazgo o matrimonio. Nos quiere seguros porque seguro deberiamos estar de su amor. ¿es así? ¿O creemos que Él nos falla, que es sordo ciego y mudo a nuestra oracion?… proclamando y curando dice que andaba… con certezas.


Será por eso que alguna vez nos reclamo eso de la fe del tanaño del grano de mostaza, que con solo esa fe seríamos capaces de grandes cosas.


Y cuando sigo leyendo y meditando no puedo seguir más alla de eso de la compasión. Dicen que el término griego de eso que sintió es una palabra que procede de entrañas, le conmovió hasta las entrañas, hasta lo más profundo de su ser. Se conmovía con los enfermos, con los solos, con los oprimidos. Se conmovió con la viuda a la que salvó su hijo. Se conmovió con el hambre de la gente que fue a escucharlo. Se conmovió con la soledad del leproso, se conmovió con el desconcierto de la gente como la que cita el evangelio de hoy, un desconcierto que los líderes religiosos de la época no podían solucionar. Se conmueve hoy con los que sufren, con los solos, con los que tienen hambre, con los sin trabajo, con los ancianos olvidados, con los niños de la calle, con el sufrimiento de tantos que han caído en la droga y sus familiares. Se conmueve jesús con tu vida, con tus problemas, con tu enfermedad, con tu angustia… hasta las entrañas.


Por eso, este adviento nos invita a conmovernos nosotros tambien con todo el sufrimiento de la gente, y como Él, ponernos en movimiento a solucionar. No vale quedarse en la simple pena, en la simple dialectica… hay que actuar, en lo pequeño, en lo grande, en muchos ,en pocos ...en uno solo. Pero hacer algo, y conmovernos profundamente con el mal de los humanos que pasan al lado sin una mano tendida.
¿será a eso que nos manda? Donde sea, como sea, con lo que podamos. Pero hoy debería ser un día en que haya uno menos que sufra, pues estoy dispuesto a darme.
¿Quien dijo que todo esta perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón dice la cancion de Fito Paez. Conmovidos, vamos al encuentro del hermano.
Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día
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