jueves, 22 de febrero de 2018

CÁTEDRA DE SAN PEDRO Mateo 16,13-19.



Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?".
Ellos le respondieron: "Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas".
"Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?".
Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo".
Y Jesús le dijo: "Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo.
Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella.
Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo". (Palabra del Señor)



El tiempo en la tierra estaba acabando y Él quería saber si lo entregado, si lo enseñado había producido raíces en su gente. Muy humano lo suyo: saber o querer saber que piensa la gente de uno mismo. A veces nosotros lo hacemos para saber cómo es la imagen que reflejamos a los demás. Algunas veces también, esa imagen nos ata, y vivimos de acuerdo al  “qué dirán” los demás.


Todo lo que le decían, era de una persona muy admirada. Juan Bautista, que había dejado una huella muy profunda entre la gente, y muchos pensaban que podría volver. Elías o Jeremías, eran aquellos profetas destinados a ser heraldos del mesías, o sea Jesús venía a ser un heraldo del Mesías que ya viene…


Jesús oyó los veredictos de la gente y les hizo una pregunta mucho más personal: "Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?".  Silencio, meditación, miradas cómplices entre ellos, seguramente alguna vez lo hablaron al querer saber a quién seguían, y todo lo que hacía, como hablaba y como amaba, cuánto se comprometía con todos…


Simón  tomó la palabra y respondió lo que ya sabemos y Jesús supo que su obra estaba a salvo que habían entendido, y que solo quedaba reafirmar esa fe.


Esto nos enseña que el descubrimiento de Jesús tiene que ser un descubrimiento personal. No debe ser de segunda mano. Podemos saber todo de Cristo, donde vivió que hizo, por donde estuvo. Podemos saber todo de religiones y de lo que ellas influyeron en la vida de las personas para bien o para mal y aún así no ser cristianos. No consiste ser cristiano en saber acerca de Jesús sino conocer a Jesús. Una pregunta que nos hace a vos a mí: ¿Quién soy para vos?



Esa respuesta de corazón, de alma y de mente, logró el mandato de Jesús. Simón sería la roca firme, el sustento, donde apoyaría la nueva Iglesia, el nuevo pueblo elegido. Una Iglesia que es santa y pecadora. Santa porque su creador es santo, porque aquellos primeros hombres, lo fueron. y Pecadora porque a la vez está formada por hombres que viven en el mundo y están atravesado por las mismas limitaciones y errores de todos los humanos.


Y en Pedro, asi llamado por Él, Jesús prometió que esa Iglesia nunca acabaría, como lo vemos hoy, habiendo pasado vientos y tempestades, que parecían destruirla. Y en esa definición de sus tareas futuras, resalta  la tarea de perdonar y reconciliar, tarea que tendrán los ministros, y que tenemos cada uno de los que conformamos esta Iglesia, que no solo es aquella que aparece a la vista del papa, cardenales obispos, sacerdotes diáconos, sino que la formamos todos los que fuimos y somos bautizados, vos y yo, que transitamos en el mundo tratando de que sea un poco más humano para que luego sea un poco más de acuerdo al Plan de Dios sobre la tierra.



Hoy  recordamos esto de la cátedra de San Pedro. Que hagamos como nuestro Pedro actual, el Papa Francisco nos dice y pide siempre: recemos por Él. y con Él, por toda la Iglesia que sea servicio, humildad, entrega, reconciliación, paz, promoción humana, sea santa, nunca corrupta, que una, que cree puentes donde hay divisiones, que construya, que se renueve y que renueve.

Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

Publicar un comentario