viernes, 16 de febrero de 2018

Mateo 9,14-15. LOS AMIGOS DEL ESPOSO



Se acercaron a Jesús los discípulos de Juan y le dijeron: "¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?".
Jesús les respondió: "¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.(Palabra del Señor)

Las bodas judías eran realmente una expresión de la alegría. La pareja de recién casados no se iba de la casa para lo que llamamos “luna de miel”  sino que por una semana tenían la puerta abierta del hogar a los visitantes. Se los trataba como un rey y una reina. Los amigos íntimos  participaban con ellos de la alegría y de la fiesta. En esas ocasiones la gente pobre y sencilla tenía una alegría y abundancia que, a lo mejor, no se presentaba otra vez en la vida.

Esos amigos íntimos, realmente vivían una alegría inmensa. Estaban con el esposo.

Quizás el primer momento de reflexión es para revisar la alegría que, decimos, tener cuando estamos con Jesús. ¿Es así? ¿Porque muchas veces nos gana la tristeza  espiritual o la desesperanza? Si estamos con Él, si participamos de su alegría, si con Él no nos falta nada, si su misericordia llena nuestros días ¿Por qué nos gana el desaliento?

El cristiano, con Jesús es un hombre, una mujer seguros: ¿por qué?
Como dijo el Papa Francisco allá por mayo del 2013:

 Porque Jesús está con nosotros. Pero esta alegría, se pregunta el Papa, ¿podemos “embotellarla un poco” para tenerla siempre con nosotros?: “No, porque si nosotros queremos poseer esta alegría sólo para nosotros, al final se estropea, así como nuestro corazón, y al final nuestra cara no transmite esa alegría sino la nostalgia, una melancolía que no es sana". 

"A veces estos cristianos melancólicos tienen más cara de pepinillos en vinagre que de personas alegres que tienen una vida bella", dijo

Estar con Jesús es estar alegres.

Ahora, hay momentos en la vida que esa alegría se nos va. Cuando estamos lejos de Él, o cuando necesitamos acercarnos más a él. Quizás porque nos sentimos tristes y no sabemos el por qué. Es que nuestro corazón exige estar cerca de la alegría plena.

Quizás sea bueno, revisar el pilar para nuestra vida de fe que es el ayuno. El ayuno que no solo sea del estómago, sino principalmente del corazón, del alma, de la mente.

Dejar algún gusto personal, alguna comida que nos guste, limpiar el corazón de imágenes que no ayudan, ayunar de algún beneficio personal para dárselo a los demás, algo que yo necesite hoy pero que otro pueda necesitar más, cada uno sabe cuánto y que debe ayunar en su vida, porque sino quedamos en ese ritualismo de creer que el ayuno es solo exterior, realmente no sirve como ayuno y no ayuda a la vida del espíritu. De que nos vale ayunar o hacer abstinencia de carne si nos empanzamos con pescado u otras comidas.


Que el ayuno sea para nosotros una de las herramientas mejores para acercarnos más al corazón de Jesús, a sus cosas, a su vida que es ALEGRÍA ante todo una alegría que debemos buscar con toda el alma, porque fuimos hechos para vivir en esa alegría, pues Dios lo es.


Buena jornada para todos., Dios bendiga nuestro día

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