viernes, 16 de marzo de 2018

Juan 7,1-2.10.25-30. JESÚS EN JERUSALEN


Jesús recorría la Galilea; no quería transitar por Judea porque los judíos intentaban matarlo.
Se acercaba la fiesta judía de las Chozas,
Sin embargo, cuando sus hermanos subieron para la fiesta, también él subió, pero en secreto, sin hacerse ver.
Algunos de Jerusalén decían: "¿No es este aquel a quien querían matar?
¡Y miren cómo habla abiertamente y nadie le dice nada! ¿Habrán reconocido las autoridades que es verdaderamente el Mesías?
Pero nosotros sabemos de dónde es este; en cambio, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde es".
Entonces Jesús, que enseñaba en el Templo, exclamó: "¿Así que ustedes me conocen y saben de dónde soy? Sin embargo, yo no vine por mi propia cuenta; pero el que me envió dice la verdad, y ustedes no lo conocen.
Yo sí lo conozco, porque vengo de él y es él el que me envió".
Entonces quisieron detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él, porque todavía no había llegado su hora. (Palabra del Señor)

La fiesta de las chozas era una que se llevaba a cabo a  fines de setiembre o comienzo de octubre y debían  ir todos los varones judíos que vivían a menos de 25 km de Jerusalén. Muchos practicantes judíos que vivían más lejos también anhelaban ir y hacían lo imposible por estar ahí.

Cuando sus parientes (hermanos, sabemos que se le decía a todos los parientes) subieron, fue Él también, sin hacerse ver.


Y comenzó a predicar también en el templo. Muchos sabían de la hostilidad que había para con Jesús, y se sorprendieron de verlo ahí enseñando como si nada.


Y en un momento creyeron en Jesús como mesías, pero rápidamente pasaron a apoyarse en sus creencias que decía que el mesías llegaría de incognito, sin que nadie sepa de donde viene, casi mágicamente. Si, sabían que iba a nacer en belén, pero eso era todo. Había en ellos una idea muy profunda, que muchas veces ocurre también entre nosotros:
Creer que el mesías  viene en lo extraordinario, creer que Dios solo reviste investidura de Dios cuando aparece algo extraordinario que sacude nuestra naturaleza, que supera lo que podemos hacer nosotros, que ocurre por magia, o pensar que Dios tira los dados y que justo ese día nos toca una “generala servida”…siempre ponemos a Dios en lo extraordinario. La enseñanza del evangelio es la contraria. Si Dios está solo en lo sobrenatural, está poco en el mundo mientras que si Él,  está en las cosas normales está siempre presente y en todo.


A veces, pensamos que Dios es una abuelita buena que vive en un edificio de diez pisos…sin ascensor… visitamos muy de vez en cuando, nos cuesta llegar, y esa abuelita está allá, lejos de nosotros, lejos de la familia, lejos del pulso de la humanidad, sin sentir el nervio del mundo, sin sufrir con nosotros, pero sin gozar tampoco nuestras alegrías. Jesús vino a decirnos: Dios está aquí, metido entre medio, caminando con nosotros, viviendo nuestras limitaciones, nuestros problemas, nuestras alegrías.

Y Jesús muestra sus cartas de presentación, les dice quien es. Y entre la gente que lo escuchaba y cambiaba su vida, y las autoridades religiosas que querían apresarlo para matarlo, se producía una grieta, una separación. Y nos queda también a nosotros ponernos a un lado o al otro.


O queremos sacar a Jesús, sacarlo del medio de nuestra vida. El libro de la sabiduría en la primera lectura de hoy dice:
Los impíos se dicen entre sí, razonando equivocadamente:
«Tendamos trampas al justo, porque nos molesta y se opone a nuestra manera de obrar; nos echa en cara las transgresiones a la Ley y nos reprocha las faltas contra la enseñanza recibida. ..
Es un vivo reproche contra nuestra manera de pensar y su sola presencia nos resulta insoportable, porque lleva una vida distinta de los demás y va por caminos muy diferentes.
Nos considera como algo viciado y se aparta de nuestros caminos como de las inmundicias. ..
Pongámoslo a prueba con ultrajes y tormentos, para conocer su temple y probar su paciencia. (sabiduría 2)

Identificación  para Jesús y para todos los que nos llamamos discípulos suyos

O estamos con Él, lo aceptamos, la otra parte a elegir, escuchamos su Palabra y caminamos en busca de una liberación interior que nos haga felices. Cada uno elige.

Buena jornada para todos. Dios nos de luz y sabiduría para elegir bien.
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