martes, 20 de marzo de 2018

Juan 8,21-30. JESÚS PASA


Jesús dijo a los fariseos: 
"Yo me voy, y ustedes me buscarán y morirán en su pecado. Adonde yo voy, ustedes no pueden ir".
Los judíos se preguntaban: "¿Pensará matarse para decir: 'Adonde yo voy, ustedes no pueden ir'?".
Jesús continuó: "Ustedes son de aquí abajo, yo soy de lo alto. Ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo.
Por eso les he dicho: 'Ustedes morirán en sus pecados'. Porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados".
Los judíos le preguntaron: "¿Quién eres tú?". Jesús les respondió: "Esto es precisamente lo que les estoy diciendo desde el comienzo.
De ustedes, tengo mucho que decir, mucho que juzgar. Pero aquel que me envió es veraz, y lo que aprendí de él es lo que digo al mundo".
Ellos no comprendieron que Jesús se refería al Padre.
Después les dijo: "Cuando ustedes hayan levantado en alto al Hijo del hombre, entonces sabrán que Yo Soy y que no hago nada por mí mismo, sino que digo lo que el Padre me enseñó.
El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada".
Mientras hablaba así, muchos creyeron en él. (Palabra del Señor)


San Agustín dirá:

¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo. Reteníanme lejos de tí aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían. Me llamaste y clamaste, y quebrantaste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseé con ansia la paz que procede de ti….



Jesús en el evangelio retaba a aquellos fariseos reprochándoles su negligencia a aceptar y creer.  Y parece que la palabra clave en todo esto es la BUSQUEDA. Como decía san Agustín, después de buscar en tantos lados se encontró con Dios dentro suyo, en el alma y el corazón, en ese templo sagrado que cada uno de nosotros tiene y que debe explorar… en realidad el “deber” explorar, va muy de la mano con el deseo profundo de encontrar un camino de verdad y felicidad.

Ya sabemos que cuando perdemos algo, recién nos damos cuenta que le necesitábamos. Así como la salud, los amigos, la familia, un bien preciado…lo mismo con Jesús. Les decía a ellos que algún día cuando lo levanten en la cruz, se darán cuenta a quien dejaron pasar, a quien despreciaron, a quien no aprovecharon, quien pasó por sus vidas y ellos siguieron de largo. En nuestra vida espiritual suele ocurrirnos así, cuando nos alejamos de Dios y decimos: cuantos jornaleros en la casa de mi padre tienen pan blanco y yo aquí muriéndome de hambre. Ponemos como excusa el “pan blanco” cuando en realidad lo que extrañamos es el amor bendito de Dios que busca y anhela nuestra felicidad.


Y ese paso de Dios que a veces despreciamos, nos recuerda que  hay ciertas oportunidades que se presentan una sola vez y que no se repiten. También san Agustín decía: temo al Señor que pase y no lo reconozca…. También como un desafío a nuestra indiferencia, pues Él pasa delante nuestro en personas pequeñas, necesitadas, enfermas, sin hogar. Y si estamos distraídos, o somos indiferentes, perdemos la ocasión del encuentro con Él


Metidos en la indiferencia, dejamos de buscar y ahí nos alejamos de todo lo que sea Dios, y perdemos, pues la vida misma nos lo hace saber. Echamos culpa a Dios de lo que nos pasa, y lo que nos pasa es consecuencia, es reacción a nuestras acciones, la del mundo, la de la humanidad.

Que nunca dejemos de buscar. Aun cuando creamos que ya hemos encontrado. El amor de Dios se manifiesta de mil maneras, Jesús se presenta en infinidad de personas al lado nuestro, y a veces nos pasa como dice la canción:


Su nombre es el Señor y pasa hambre
y clama por la boca del hambriento
y muchos que lo ven pasan de largo,

Acaso por llegar temprano al templo.

Su nombre es el Señor y sed soporta
y está en quien de justicia va sediento
y muchos que lo ven pasan de largo,
a veces ocupados en sus rezos.

Y de otros se podrá decir:

Su nombre es el Señor y está desnudo,
la ausencia del amor hiela sus huesos
y muchos que lo ven pasan de largo,
seguros y al calor de su dinero.


El calor de su dinero bien podría ser el calor de sus seguridades, de su indiferencia…

Buena jornada para todos. Que cuando pase Jesús, estemos atentos.

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